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viernes, marzo 05, 2010

ERM (YERMO)

copyright © 2010 CLFM | reservados todos los derechos


- Te conté el sueño, y después te hablé de la pesadilla, era como un pedazo roto de cristal contra el que se frotaba el vacío que ha quedado. Después hice lo que me dijiste, olvidarlo todo. Me fui al mar. Y la pesadilla sucedió allí. Pero no era para mí.

Los días que estuve allí traspasé los límites del cansancio. El mar era gris y frío, como te dije en el mensaje que te envíe aquella madrugada, del color del plomo fundido, mientras el mar en el que tú estabas, imaginé era distinto. Desperté por la mañana. No solemos despertar todas las mañanas aceptando las cosas pequeñas, por norma. Pero la vida está hecha de cosas pequeñas, o de alguien a quien ver, que esté allí al despertar. Es un equilibrio interior poco frecuente, y es la única paz que conozco. Raquel ya estaba despierta, la habitación libre donde me alojó quedaba algo alejada de la suya, así que no la escuche levantarse, ni como después supe, discutir por teléfono. Era temprano, apenas las diez de la mañana de un nublado día de primavera con una descolorida luz de invierno que se colaba por las ventanas opacas. Me levanté y caminé descalzo, el suelo estaba hecho con pulidas laminas puestas de canto que crujían a cada paso, igual que el quejido de un cansado buque de pasajeros. Casi podías sentir en la planta de los pies la minúscula trama de grietas en la superficie barnizada. Una ligera llovizna empapaba la infamia de aquella ciudad portuaria, marcada de hollín y herrumbre después de lejanos años de actividad industrial. Solo con mirarla se clavaba instantáneamente la culpa, más cortante y más profunda aun, en aquel lugar donde conocemos nuestra propia vergüenza e indignidad. Raquel llamaba Humo, a su ciudad. El mar del norte era una lengua fría lamiendo los labios de los muelles, desprendiendo escamas oxidadas de las bitas en las que los barcos permanecían amarrados. Cuando paseaba por allí, Raquel decía que pegando bien la oreja, y si sopla el viento, se puede oír el canto del mar junto al quejido de las amarras.

Esa mañana ya no escuché su voz antes de marcharse, solo la puerta al cerrarse. Salí de la habitación, hasta el salón, me senté como la madrugada anterior frente al piano de pared donde ella llevaba más de doce años contando su historia. Solo ha quedado ESTO grabado esa noche, mientras ella lo tocaba a oscuras una y otra vez y el viento traía el sonido de una fábrica del puerto a través de la ventana. Yo intentaba escribirte sentado en el sofá, con el ventanal abierto cara al mar, y las luces de la ciudad tiñendo levemente de ámbar mi cuaderno. Ella, con los ojos cerrados y la cabeza ladeada, dejaba que la memoria de sus manos repitiera ese fragmento mientras sus lágrimas caían sobre blanco y negro. De no estar tocando el piano, si todo hubiera estado en silencio, esas lágrimas habrían sonado como un reloj lento.

No sé cuanto estuvimos así, varias horas, hasta que detuvo sus manos y abrió los ojos, me miró como quien busca un hogar lo suficientemente grande para quien sabe cuantos, incluidos todos sus sueños.

- No dejes que el pánico acabe contigo, me dijo en un susurro.

Y yo sentí algo. Como esa última pesadilla que te conté, pero más aterrador.

Después se marchó a dormir. La observé alejarse por el pasillo, era como si hubiese soltado amarras, desprendiéndose del mundo.


- Esa mañana, tú tendrías que haber ido también, ¿verdad? - Glory me observaba desde el otro lado de la mesa, sus ojos, muy claros y abiertos, eran los de alguien que mira desde el fondo de unas aguas tranquilas. Se acariciaba los blancos brazos, un gesto de autoabrazo sin definición, como cuando sueño, esos sueños de distinta textura en los que ella aparece, derritiéndose en sombras cuando despierto.
- Sí, pero ella había discutido con él, por eso no me despertó, por eso fue sola. Hace una semana que regresé. Anoche recorrí en taxi las viejas calles de tantos años. Glory, no puedes imaginar la cantidad de gente perdida que encuentras a esas horas de la madrugada, es grotesco verlos desde el silencio del coche, allí fuera, parecen irreales, tratando de no mojar el suelo con la lluvia que les cae. Caminando por un yermo… Al final, el olvido va más rápido que uno.
- ¿Y yo?
- Tú…

Hijo de Puta. El tiempo.







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viernes, febrero 05, 2010

GHOST LOVE SCORE

copyright © 2010 CLFM | reservados todos los derechos


We used to swim the same moonlight waters
Oceans away from the wakeful day

My fall will be for you
My love will be in you
If you be the one to cut me
I'll bleed forever

My fall will be for you
My love will be in you
If you be the one to cut me
I'll bleed forever




Los exploradores de rincones abandonados disponen de linternas, botas altas, cascos y gorros, pequeños ganchos, cuerdas y refuerzos. No podéis verlos la mayoría de las veces, trabajan de noche, en los límites de esa realidad incomoda por la que muchos os movéis y no merece la pena que los demás conozcan, ese eco embarazoso que reverbera en el interior, quizá guiados por pasiones y necesidades que no podéis expresar o satisfacer de forma correcta en otro lugar.



Scent of the sea before the waking of the world
Brings me to thee
Into the blue memory

My fall will be for you
My love will be in you
If you be the one to cut me
I'll bleed forever

My fall will be for you
My love will be in you
If you be the one to cut me
I'll bleed forever




Los exploradores de rincones abandonados prefieren algunas calles, sobre todo las más inclinadas. Así, mientras el resto permanecen atrincherados en las contradicciones de nuestro mundo, en el falso refugio del cercano interior, ellos buscan el entendimiento de las necesidades y de las circunstancias, deslizándose, así no hay error posible. Para ellos las palabras no parecen pertenecer a otro dialogo, todas están en su lugar. Probablemente, en el mundo de los exploradores de rincones abandonados, las cosas son lo que realmente son.



Into the blue memory

The siren from the deep came to me
Sang my name my longing
Still I write my songs about that dream of mine
Worth everything I may ever be

The Child will be born again
That siren carried him to me
First of them true loves
Singing on the shoulders of an angel
Without care for love 'n loss




Los exploradores de rincones abandonados usan sus manos libres para palpar el aire, a veces puedes verlos moviendo la cabeza en silencio, como si se respondieran a si mismos, mientras encuentran un nuevo rincón inexplorado en algún lugar de la ciudad. Cuando los ves, todo se acaba. Tarde o temprano, con paciencia y habilidad, así sucede:

Cualquier mañana, despiertas, y encuentras los cobertores de tu piel levantados, el súbito temblor de la piel sobresaltada. Intentas protegerte pensando que el frío de la noche ha rozado lentamente el cuerpo a lo largo del cuerpo, intentas una resistencia, pero comprendes que luchas contra algo con lo que no pueden ni razón ni sentimiento. Resistirse es un error, tanto contra el tiempo que aun está por venir como por los momentos que uno ignora en el presente, si me permitís, resistirse, es una gilipollez. Y comprendes que ya eres uno de ellos, y recuerdas, que de niño, todo el mundo parecía viejo…



Bring me home or leave me be
My love in the dark heart of the night
I have lost the path before me
The one behind will lead me

Bring me home or leave me be
My love in the dark heart of the night
I have lost the path before me
The one behind will lead me

Take me
Cure me
Kill me
Bring me home
Every way
Every day
Just another loop int the hangman's noose

Take me, cure me, kill me, bring me home
Every way, every day
I keep on watching us sleep




Si queréis encontrar a los exploradores de rincones abandonados, abrid las pocas ventanas que os queden, o cuando salgáis a las calles en el pozo negro y profundo de vuestras noches intentando despertar más o menos al mismo tiempo que la mañana, observad con detenimiento, buscad mientras os queden fuerzas, y si tenéis paciencia para esperar, allí, entre la oscuridad, nos encontrareis…



Relive the old sin of Adam and Eve
Of you and me
Forgive the adoring beast

Redeem me into childhood
Show me myself without the shell
Like the advent of May
I'll be there when you say
Time to never hold our love




Ya no hay más música que la de las palabras. Puede que no sea el futuro, ni siquiera el más probable, pero está ahí, no está tan lejos como creías. Se cerró la noche.

Ahora dices lo que sientes…



My fall will be for you
My love will be in you
You were the one to cut me
So I'll bleed forever





Hasta siempre.





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lunes, noviembre 30, 2009

GLORY IV

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


Llegué hasta ti esperando delante de tu puerta unos segundos mientras te intuía al otro lado, antes de abrirme, por el leve deslizar de lo que no te envolvía la piel. Horas después te miro al amanecer, resacoso de tu marea, descansando entre las dunas de tu pecho, guardando aun restos de mí entre tus uñas, un interrogatorio nocturno bajo luces parpadeantes teñidas de olor a cera derretida goteando sobre tu pecho desprovisto de corazas. Esquivando descalza los restos de la noche, la ropa enredada en el eco de tus jadeos y las quejas de los vecinos entre las sacudidas de un sofá que no encuentra descanso ni siquiera en mitad de una película, despiertas anunciando en el borde de los caminos que rasgaste en mi costado y sobre el mapa de mi espalda, que el oleaje salado entre tus caderas arrasa tus muslos al recordar el ángulo de mis labios, mi voz delatándote tu locura, los cuatro puntos de mis colmillos apresados sobre tu cuello y las cadenas grabándose en la piel de tus muñecas, contra la puerta, de espaldas a mi, a la altura de mi altura cuando, bebiéndome, bebiéndote, nos seguíamos las huellas…








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martes, octubre 27, 2009

PORPHYROGENE

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


“Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más."


Edgar Allan Poe – El Cuervo.





Lo primero que se ama son tus ojos, la ensenada de tus labios al recodo donde me refugio cuando me falta la lluvia, y ese secreto entre tú y yo con el que dibujas formas infinitas que solo pueden traducir los caleidoscopios a través del tafetán pálido de tu piel al llegar el día, con las primeras luces envueltas entre tus piernas y un café ligero con galletas partidas en tu silueta.

Pero dentro de muchos años, en algún lugar me encontraré atando blancos pedazos de papel en las ramas de los árboles, y lo primero de lo que me arrepentiré, será de aquella noche, en la que no miré atrás mientras bajaba las escaleras.

Tú y yo, que nos hemos acostumbrado con esta triste facilidad a vivir abriendo y cerrando maletas.


Eso es todo, y nada más.








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lunes, septiembre 21, 2009

I KNOW (GLORY III)

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

“Aber die Dunkelheit hält alles an sich:
Gestalten und Flammen, Tiere und mich,
Wie sie´s errafft,
Menschen und Mächte”

“Pero la oscuridad lo retiene todo:
formas y llamas.
animales y a mí,
tal como los atrapa,
personas y poderes”

Rainer Maria Rilke, El libro de las Horas




Anoche la oscuridad creaba las primeras luces en el linde de la belleza y el dolor. Escuchaba tu voz mientras mudabas una nueva capa de piel y comprendía el porqué de cierta lágrima tan densa como un océano. En el reposo de esa distancia tan inmediata, escuchándote hablar en las sombras, ya no había palabras en tu boca, solo los colores ascendiendo por tu garganta y el crujir de las maderas en el silencio de cada ola. En los centímetros escasos hasta tus dedos cerrados en un papel con las esquinas dobladas sobre el final de los libros que me empujan a escribir intento buscar esa respuesta, una respuesta a un secreto sellado mientras doy media vuelta y me adentro en la oscuridad con tu último beso y tú me ves alejarme desde el umbral de este arco de piedra. Cuando suceda probablemente nadie se dará cuenta, con el paso de los años he comprendido que la gente esta programada para aceptar muy poco, pero el aire se detendrá durante el tiempo justo para que tú, en tu silencio roto en esos interminables pasillos de roca azotados por el frío viento, cambies tu pequeña cajita color de congoja, y yo regrese, al fin, de esa oscuridad, con alguna herida de más, pero con algún peso de menos.









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domingo, julio 12, 2009

GLORY II

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos





- Glory
- dime
- ¿recuerdas tus alas?
- ... no


Cuando te leo me doy cuenta que describes mis alas como aire. Y es cierto que el recuerdo de mis alas es una nota muda suspendida en el aire. Ya no recuerdo mis alas. Por eso necesito cantar, es la única manera que tengo para volar. A pesar de ello tú encuentras en mí algo que no alcanzo a comprender. Desde fuera somos una foto, esa foto que no pude hacer aquella tarde cara a cara, cuando el aire que salía de tu boca alimentaba la mía, es irónico que para poder ser testigo de nosotros tenga que alejarme de ti, y entonces eso mismo lo convierte en imposible si ya no estoy allí para ser observada junto a ti. Una vez me dijiste que usaba los cigarrillos como barrera, mi trinchera donde guardar cobijo a mi silencio y pausar la mirada fija en otro punto. Si te soy sincera, recuerdo que empecé a fumar como una silenciosa manera de protestar, protestar a mi misma. Negociar rendiciones incondicionales sin haber iniciado una guerra es bastante estúpido, casi tanto como la autodestrucción velada en forma de inercia…

…para mí es tan difícil sentirte, como echar a volar…









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miércoles, mayo 06, 2009

GLORY

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

Hay un terreno vedado para mí, son los dieciocho grados que solo tú habitas, caminando sola, al otro lado de la lluvia. A veces te llego a ver, a través de esa cortina de agua, a salvo de este lado que yo habito, de este mundo visible en el que ya no hay nada seguro. Pero no te das cuenta que prefiero lo intangible, ese territorio en el que viven las dos partes de las que está compuesta tu ausencia, lo que yo soy, lo que has olvidado de ti.
Es como el tiempo que siento perdido cada vez que entro en mi habitación y echo una mirada a la cama vacía, los libros, partes inconexas de recuerdos en forma de figuras, objetos de cristal, madera… pedazos de pasado inerte que no soy capaz de valorar. No sé si son algo importante, si han dejado de serlo, si han servido en su paso por mi vida para algo más que rellenar espacios en la estantería. Es una sensación de tiempo perdido riéndose a carcajadas junto a mis oídos. Ya no valoro el tiempo más allá de esta noche, de cada madrugada que vengo a escucharte cantar , sin saber si será la última, si amaneceremos juntos, o si volveremos a ser cenizas sin más importancia que el polvo que se acumula en cada segundo que perdemos en nuestra distancia…


…que rara manera tienes de querer... ilumíname al menos el camino
y deja de decir que todo está bien…






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martes, abril 07, 2009

LET ME GET WHAT I WANT

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

Llegué pasada la media noche, a esa hora en la que a veces los sueños aparecen con las manos atadas y tienes que echarte la oscuridad sobre los hombros. Así me encontré a Glory, sentada en la escalera de la salida trasera, fumando un solitario cigarrillo, con la pantalla de su sempiterno móvil titilando en la oscuridad de los escalones, ignorándolo como se ignoran las respuestas hasta que ya es demasiado tarde. Mientras me acercaba las lejanas luces estroboscópicas de un coche patrulla se perdieron en su silueta, descomponiéndola en pequeños trozos rotos que parecían caerse entre los huecos de los escalones hasta estallar en el suelo dos metros más abajo. Cuando las luces parpadeantes cesaron descubrí que me miraba fijamente, por primera vez en mucho tiempo sus ojos y su pelo eran de su verdadero color, en el humo de su cigarrillo pude ver la letra de la canción que había escrito en el filtro a través de sus labios.

- ¿Sabes?, durante un tiempo tuve celos de mi misma…
- Durante un tiempo que ignorabas que tú, eras tú… ¿no te dabas cuenta que no podías ser otra?
- No sé por qué guardas tantos secretos.
- Creo que es la única manera que me queda para existir. Si te desvelo todos mis secretos, desapareceré.

La puerta trasera se entreabrió con una mancha de luz amarillenta, un aviso para Glory. Fuimos a su camerino en silencio, en unos minutos volvía a cantar, pero ella rompió la ausencia con una copa de vino.

...So please please please
Let me, let me, let me
Let me get what I want
This time...


Aquella noche, mientras existiendo solo a medias en su vestido de sombras ella trazaba con el pie de la copa caminos de sirena en la mesa, yo empecé a dibujar un mapa que comenzaba en un punto entre sus dedos. Minutos después, en el lejano escenario ella cantaba una versión de un viejo tema de los Smiths, "Please Please Please Let Me Get What I Want", y yo dejaba una nota en su camerino.


“Ahora que ya sabes quien eres, no hay mayor soledad que nuestra compañía...”








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domingo, marzo 15, 2009

DESCENSOS (PARTE II)

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

La abrumadora sombra de algún Poder no visto
entre nosotros flota, aún sin verse: visita... (...)

(...) …visita con mirada inconstante…


Percy Bysshe Shelley (1792-1822)



Después de su actuación, Glory desapareció tras los bastidores esa media hora que siempre necesita para dar cuerda a su reloj menos vivo, allí permanece sola rodeada de si misma, nunca permite que nadie entre en ese reducto íntimo de sombra. A su regreso yo estaba hablando con Toño, sonaba el Phere de The Flir, el eco del batir de las perdidas alas del Ángel Azul se enredó en mi nuca a través de sus labios recién perfilados en limón mientras me clavaba con su voz en la erizada piel la letra de la canción y su blusa de muselina negra se pegaba en mi espalda…

To my love
Take my love
Way beyond

Touch my lips
Press my lips
Seal our love with a kiss


- Ya he terminado por hoy, ¿nos vamos?
Siguió cantando al oído…

Watch my love
Watch my lust
Turn into one



Miré a mi alrededor. El local era un reducto de ilusiones desgastadas a esa hora de la noche, apenas una cadencia vaporosa de sonidos enredados en humo de tabaco, contrastando colores grisáceos con remolinos de ceniza incandescente, rastros de pasos invisibles creaban extraños senderos desde la entrada a los baños, a los rincones ensombrecidos para la privacidad imposible, senderos que iban desvaneciéndose en una complicidad tácita, ocultando las pistas, rompiendo el hilo, evitando el encuentro.

- Sí, te acompaño a casa.


Las calles apenas amortiguaban el sonido de sus tacones que huía a los callejones encharcados de olvido a perpetuidad, allí se alojaba entre preguntas y dolor, incapaz de aceptar su recién obtenida libertad, ansiando volver a renacer en sus tobillos, agonizando en sus últimos ecos de vida. Hoy su pelo estaba de nuevo teñido de blanco, cortada su melena, parecía un pedazo de aire errante, perdido, empapado en la húmeda madrugada.

- Te canté la canción que me pediste, pero apenas me hiciste caso. Tenías la cabeza en otro sitio. Lo notaba desde el escenario…
- Sí, lo siento, pero te prestaba atención aunque no lo pareciera.
- ¿En que pensabas?
- En los descensos, en los descensos… y en Prometeo
- ¿Encadenado o liberado?
- Creo que ya es lo mismo. Cuando estaba encadenado, sufriendo su sacrificio cada noche mientras el águila devoraba su hígado, aceptaba que lo hacia por el hombre, era su pago por lo que más amaba. Pero si caminase hoy día por el mundo, él también acabaría descendiendo, barriendo su mirada en un rincón, encerrándose a si mismo, sobrepasando las posibilidades de la sombra en el momento en que los barrotes de sus prisiones se tornasen opacos e imbatibles, únicos testigos de su descenso…

(silencio… y callejones llenos…)

- Hoy… - la voz de Glory parece llegar desde un lugar muy lejano - vi a la araña
- Hoy, - mi voz se esconde en su cuello - amaneceremos...

You push me
On and on and on and on and on
Put your hands where they belong
On and on and on and on and on and on...









P.D.:Suena, Phere de The Flir. Su MySpace

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sábado, febrero 28, 2009

DESCENSOS (Parte I)

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


- Cuando entraste en la sala sentí un escalofrío y me pregunté qué parte de la noche traerías en la mirada.
- ¿Y ya tienes la respuesta? - Glory permanece unos instantes en silencio. Sé que la respuesta ya camina por encima de sus hombros, por eso siento en su pausa otra evaluación que no alcanzo a comprender - no midas las palabras.
- Te has llenado los ojos de silencio. Traes el descenso en cada instante que permaneces, hoy tu noche es olvido – enciende un cigarrillo lentamente – no mido las palabras Lobo, si alguien tiene menos medida que tú, para lo bueno y para lo malo, esa, soy yo. ¿Vienes de clase?
- Sí, como siempre nos tomamos unas cervezas después, aunque hoy todos tenían que irse rápido. Al final nos quedamos Gonzalo y yo alargando un poco la noche, con dos cañas y los miedos sobre la barra del bar, con continuas preguntas y el sabor amargo del descenso, del tiempo que aprieta las razones pero no da permiso para preguntar si es posible aunque sea un comodín usado por terceros. Yo dije “a ver como acabamos”, pero él, agudo como siempre, arrojó entremedias de los vasos un “a ver como empezamos…” – me sonrío ante lo acertado de sus palabras - El plan era coger el tren de vuelta a casa, pero cuando le dejé pillando un taxi, comencé a caminar de puntillas sobre el bordillo de este lado de la calle que solo yo habito, y me encaminé hacia aquí bajo la lluvia.

Toño trae dos tercios tan resbaladizos por el hielo como la llave de mi desván, esa llave que perdí en algún punto entre tú y yo, por eso la mudanza de mis palabras tiene ahora parada en un sótano que sirve de refugio contra vendavales en esta casa de naipes, castillo no, no creo en príncipes ni princesas, que nos dejamos a medio empezar… Brindo con Glory, el cristal es como la piel, solo puede mezclarse cuando se rompe, y es entonces cuando llegan los tajos.

- Tengo que subir al escenario. Dime una canción de las nuestras, y te la canto. Hoy te la regalo.
- Estos son días extraños, Glory, la salvaje sirena no recuerda las canciones, o ni siquiera ya las canciones permanecen en su memoria, ya no me importa si yo estoy lleno de errores y de días extraños…sí, estos son días extraños, y como tú lo haces jodidamente mejor que ella, cántame Hardly Wait

Mientras camina hacia el escenario y los músicos terminan de afinar, las luces la van transformando en el Ángel Azul, en una jugadora con ventaja, experta en practicar la ceremonia de los adioses con fluidez de crupier. Y mientras la observo cantar y bailar hago un crudo repaso a cada sonido, a cada grabación y fotografía de todas esas emociones usadas que prodigamos apoyando la espalda contra un muro fabricado para mantener en pie un espejo roto, ese descenso maquillado que apenas intuimos a nuestro propio sótano envuelto en esa red de complacencia que nos rodea, fijando la vista en ese punto difuso en el que estamos atrapados mientras el tiempo pasa como agua tibia por la garganta… el tiempo pasa, y todo seguirá, sin detenerse, sin mirar atrás, pero no os preocupéis, la calle siempre encuentra sus propias aplicaciones para las cosas...

… como hizo con La Dama de los Caballos. Ya no estoy allí, pero sé que cada día seguirá escribiendo anuncios por palabras en retales de papel rotos, sin tinta, quemando cada mañana frente a la mesa del que fue mi trabajo, envuelta en su cascada gris ocultando su mirada, sin saber cuando perdió el hilo que ataba su vida a algo más que ese desesperado intento por encontrar lo que ni siquiera recuerda. Cuando ya no quede fibra sobre la que arañar dejará el periódico en la estantería, guardará sus tesoros vacíos en el bolso y se marchará con pasos entrecortados y una conversación a media voz por el mismo camino que le trajo desde un lugar vuelto del revés. Allí se refugiará cepillando el pelo de sus animales, cabalgando quizá junto a la sombra de lo que fue. Es su propio descenso...








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sábado, febrero 14, 2009

THE CLOTHS OF HEAVEN

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos



“... siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.”




Aquella fría noche tu gorro de lana blanco parecía un iceberg a la deriva en el capricho de las calles. Yo era ese prometedor navegante que olvidó trazar líneas en el mapa celeste, sin unir todas esas luces de colores que manan desde el interior de tu piel rota, y guiado por cantos de sirena acabó colisionando su barco, mi Patna, contra tu frío cada vez que apoyabas tu frente sobre la mía mientras atabas tu cadera a mi cintura hasta volver a ser olas de nuevo treinta metros bajo tierra, entre estaciones de metro que dejábamos atrás demasiado rápido. Aquella fría noche volviste a ser una niña y en la sorpresa de tus ojos los árboles parecían dibujarse sobre cúpulas blancas, un poco más allá de tu inocencia, pero demasiado cerca de nuestra realidad de tres horas y media hasta la despedida en un portal ajeno bajo un cielo de otoño que aprendimos a componer entre el orgullo de Casiopea y la mirada aterradora de Medusa.


Aquella fría noche me preguntaste que nombre pondría a una estrella. Ahora ya lo sé, no puedo nombrar lo que aun no existe, pero algún día, su nombre será... Noa...

... pisa suavemente, pues pisas mis sueños...





He wishes for the cloths of heaven

Had I the heavens' embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly, because you tread on my dreams.



Él desea las telas del cielo

Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.

- William Butler Yeats








P.D.: My Soul´s History de Peter Kater y R. Carlos Nakai

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lunes, enero 05, 2009

MADRID BY NIGHT II

copyright © 2009 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


... Sentiste frío en el interior de los huesos...

Pregunta: ... ¿todo bien?
Respuesta: ... supongo que el momento lo tenía que marcar la llegada de la lluvia. Caminaba de madrugada en su silencio, hay tantos tipos de silencio... la lluvia tiene el suyo, un silencio propio de las cosas que caen. Caminaba por mi costa, dejando atrás la vieja imprenta de Filo, un destartalado cuarto en los sótanos de un semiabandonado matadero. Por las noches, Filo hace encargos poniendo en marcha la vetusta máquina bajo unas veladas y desnudas bombillas de luz agonizante tras un cristal lleno de polvo aferrado con garras con el paso de los años. Durante esas horas cambia las manchas sombrías de su mono, el hedor a hierro y muerte, por salpicaduras negras y olor a papel húmedo, tinta, y palabras libres. Cuando llega el amanecer, después de unas pocas horas de sueño (Filo duerme aun menos que yo), sube y vuelve al trabajo de matarife, que cada vez es menos, ya nadie necesita un artesano como él en su oficio. Cuando baja al sótano, rodeado de pilas y pilas de viejas publicaciones amontonadas en los rincones que nunca salieron a la luz, algunas noches enciende la máquina solo por escuchar sus recuerdos, sin papel recorriendo sus entrañas, refugiado en el solipsismo, tampoco nadie necesita ya un creador de palabras libres. Me despedí de él con el paquete que me había preparado bajo el brazo, protegiéndolo de la lluvia, envuelto en un papel marrón atado con una áspera cuerda de fibra de agave. Seguí el rastro marcado en las aceras, cigarrillos grabados con dientes y carmín, el rojo de los semáforos tiznando el agua estancada en los bordillos, los pedazos de madera partida flotando en el asfalto... seguí el mensaje en un continuo esfuerzo por no perder el rastro, sin detenerme cuando al pasar junto al callejón de la Ronda de Toledo un barco de papel encallaba en un rincón junto al muro de ladrillo, en la oscuridad, entre el miasma y el barro. Sin detenerme, con el miedo aferrado en el puño, corriendo hacia la ruina como el casco de ese viejo barco atrapado en el imán, irónicamente libre, volando por primera y última vez camino del desguace. Llegué tarde, es el problema de orientarme en la noche con una brújula solar...

Al entrar la vi bajo un foco de tenue luz azulada tatuada con vibrantes arpegios de humo, en medio del escenario oscuro, voraz, sola con su guitarra, una silla y la botella para rellenar los huecos de una nueva noche entre ruinas. Cantaba...

All the seasons go the same
Outside the arcade, no change
Rows and rows of cars a-fleeing
Down the freeway come a-skidding



Me senté junto a Magpie que escuchaba a Glory con la devoción intacta hacia quien tiene su propia canción, de quien toma el aspecto de la canción que le rodea.

- Escribirás sobre hoy, imagino.
- Supongo que sí. Si sale, supongo que sí. Glory me pidió la fotografía de un 59 y una despedida. Ya las tengo.
- No sé que te habrá hecho retrasarte, pero está cabreada, y mucho, te esperaba antes de empezar.


Seguimos escuchando en silencio...

I know, i know
I know what you said
Look at me, look at me
I am a superstar

I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar

I am a superstar
I am a superstar
I'm not ordinary
Friend



… hasta que terminó y vino hacia nosotros.

- Esta noche no debías llegar tarde. A veces me cabreas Lobo, no das señales de vida desde que viniste a buscarme a la estación, y te retrasas. Quería verte aquí.
- Llegué justo a tiempo Glory, empezabas con Superstar. Esta noche no necesitaba más… esta noche no Glory, no quiero cabreos. He estado con Filo, por eso he llegado tarde.

Magpie se aleja de la mesa con parte de la furia de Glory encerrada en sus manos tras una caricia en la mejilla. Glory le observa alejarse pensativa, moviéndose entre la gente, una sombra de pasado inenarrable.

- ¿Por qué apenas escribes sobre M? Casi todo lo que leo es sobre mí.
- Magpie dice que leer sobre él no le interesa, prefiere leerte a ti, le resulta divertido. Supongo que es lo mismo que pasa contigo, él siempre me pregunta por qué nunca me dejas que ponga una fotografía tuya... en fin. ¿Has recibido noticias de tu hermana?
- Mi amoha (hermana pequeña) me escribió hace un par de semanas. Con un poco de suerte volveré a finales de año.

Glory regresó a su tierra el pasado verano para participar en un rito. Allí ponen el cordón umbilical en conchas que abandonan en la corriente de un río, así piden que el recién nacido tenga una larga y feliz vida. También regresó para "recuperar" su nombre, Noa-Noa, que allí significa "esencia”, “fragancia".

- ¿Que es ese paquete que has traído?
Señala el bulto de papel marrón lleno de salpicaduras de lluvia.
- Es algo que encargué a Filo. Vengo de recogerlo esta misma noche.
- ¿Qué es?
- Es un calendario. Un calendario en el que no existe el día 2. Vives menos tiempo, pero quizá compensa... Por cierto, ya tengo lo que me pediste. Pero no es una fotografía sola, son dos imágenes. ¿Podré usarlas?
- Sí, – su voz está apagada, casi me cuesta oírla entre el ruido del local – y si escribes sobre hoy, no olvides mencionar el miedo.
- ¿Miedo?
- Sí, Lobo, miedo... ¿cuál fue el miedo?
- Fue una mañana. Una mañana en que mi "Te Quiero", sonó a despedida. La mañana que descubrí que hay quien no tiene una canción propia. Y fue una noche, la noche en que la verdad (el miedo) se guarda en sobres color burdeos, dentro de una cajita, junto con los nortes que no existen porque no son necesarios para llegar a cualquier lugar fuera del mundo, y las máquinas del tiempo cuyo manual de instrucciones advierte que trastocar ese equilibrio tan frágil no sirve. Es cierto, no hay que avanzar ni retroceder en el calendario, solo hay que llegar en el momento justo para que sea perfecto. No sé como llegó, solo sé como la encontré, dividida en mitades bajo un abrigo cerrado hasta el cuello para no caerse en pedazos, con los ojos velados y la cabeza vuelta a la arena de su playa. Ahora busco frases incompletas en los baños de los bares, mareas entre cuatro paredes y novelas no escritas con la tinta de mi brazo mientras memoriza mis rincones. Busco como explicar a Hajna que no he podido cumplir mi promesa de mantener el Végzet, la Vica, el Szeret, a Hold y a Farkas. Busco sin abrir esa caja donde llegó la brújula solar, la máquina del tiempo y la palabra que había perdido...

... una noche ... la noche en que mi silencio trastornó su sueño...



Me despedí de mis dos amigos y volví a las calles. Salté desde el acantilado. Seguí el rastro de frases incompletas en la lluvia, para vivir a partir de ahora en un calendario sin día 2, un calendario en el que tampoco existen los martes... Seguí nadando, en este mi mundo...

los restos flotantes...

de unos cuantos naufragios.







P.D.: Suena, Superstar de Nina Nastasia. Su Myspace

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lunes, noviembre 24, 2008

VÍA MUERTA

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

El viejo mendigo vomitaba sus sueños en la húmeda penumbra del jardín tropical de Atocha, mi sombra permanecía dividida entre él y la escultura de Úrculo, donde a veces espera sentada la Sirena de Acero, siempre mirando al suelo, quizá buscando una baldosa que se convierta en agua por donde escapar mientras la observo de lejos, despojada de disfraces. Demorando siempre unos segundos el encuentro, remando hacia atrás, atando un cabo a un pedazo de aire, comiéndome las velas en el ansia de detenerme, como en aquel sueño que no es mío, donde devoraba puñados de tierra en la cima de la Nada, no sé si queriendo encontrar, o buscando la pérdida. Esta vez la Sirena no está, es de madrugada, la estación de tren reposa en medio de la ciudad como un gigantesco esqueleto, sostenida en sus columnas como costillas peladas de un animal agostado, vencido donde la memoria ya no existe, manteniéndose aun en pie por los jirones emocionales de las despedidas que se alargan hasta el limite en los andenes, pasillos llenos de gris y tras alguna que otra oxidada puerta de los baños, donde la saliva y la piel marcada por raíles de sangre seca son la antesala que precede a la ausencia. El viejo mendigo se retuerce en sueños, su pelo es un mar de alquitrán lleno de olas con crestas de aceite amarillento, junto a él la gorra que atesora su futuro está vacía, el vapor del vino no le hizo olvidar guardar en sus bolsillos la poca esperanza que cabe en un puñado de monedas que mañana no serán más que botones incapaces de llenar un inmenso ojal ciego que cada día se hace más grande y hambriento…

- Ahora comprendes porque siempre elijo los trenes que llegan de madrugada. - La voz de Glory me sorprende a mi espalda – me gusta pasear por este sitio casi a oscuras, saber que al menos así respetan el sueño de ellos – señala al viejo – no tener que aguantar a los gilipollas que trae el sol hasta aquí… gracias por venir a buscarme tan temprano.
- Sabes que no tienes que darlas.
Cojo su maleta, no se niega, está cansada. Su pelo ahora es negro, como toda su ropa, y su maquillaje.
- ¿Llevas mucho esperando? el tren se retrasó, lo siento.
- No te preocupes, vine mucho antes, aun en caso de haber llegado a tu hora. Era una buena excusa para salir de casa y entrar en la madrugada. Quería hacer algunas fotos aquí.
- Debiste haber venido, llevabas mucho esperando ese concierto – un cigarrillo se posa en sus labios y el humo de la primera calada hace hincar las rodillas a la noche - sabes que te habría conseguido un pase para estar entre el equipo, podrías haber hecho unas estupendas fotos desde el escenario. Fue un buen tributo a Mephisto.
- No era el momento.
- ¿Qué has hecho?
- Suponer.
- ¿Suponer?
- Supongo que he olvidado la verdadera razón por la que empecé todo esto. Supongo que me he arrastrado a su vía muerta, a su miedo a ir a algún lado.
- Lobo ¿cómo era aquello que me decías de aquel poeta polaco?
- Era Czeslaw Milosz. "Buscad la belleza: es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo".
- Como puedes ver, supones mal, no has olvidado nada, no hay ninguna vía muerta – su brazo rodea el mío – vamos a tomar algo, me muero por una cerveza.

Mientras nos alejamos camino de la calle, miro atrás buscando a la Sirena de Acero, pero sé que no está allí sentada. No me importa, me gusta su silencio, me basta con saber que está al otro lado…

Las puertas de la estación se cierran, y en la penumbra, en la gorra de un viejo mendigo brilla un poco de esperanza.







P.D.: Suena, Prologue y Aegis de Mephisto Walz. Su Myspace

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viernes, octubre 03, 2008

LORELEY

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


Enhebrando gotas me preguntas peinándote frente al espejo, en el guión permanente de tus vaivenes y asombros, tus comienzos desde cero, borrón y cuenta nueva matizado con algo que se me escapa difuso y turbio, y yo me respondo frente al ventanal de una cafetería en pleno centro, el crepúsculo anunciando mi sueño bajo tus parpados y una llovizna de finales de verano pretendiendo hacer acto de presencia, marcando las distancias atravesadas por tu temblor. Esta vez Madrid es solo eso, pedazos de inercia serena y gris. Ya no me detengo, giro la calle, ahora que ya sé por donde mirarte, caminas con el temple rehecho a la medida de esa vieja escuela que regala una carpeta donde guardar tus colecciones de inicios, eres la salvaje (1) sirena (2) que ya nunca (3) sale vestida para nadar en el mar de asfalto de esta ciudad que no comparto. Tus escamas de cristal son tu voz en la lluvia, la curva y el filo de tu flequillo caminan de la mano junto al tarareo de tus dedos, derramando tu mejilla en ese mágico (4) latido (5), que comienza cada vez que apareces a mi espalda precedida por un suspiro delator, en la plaza, o en ese otro lugar donde solo nos cabe el silencio, donde no hay nada escrito, donde buscamos el olvido y razones con que darle un nombre a nuestra existencia en la vida del otro. Por mucho que me lo susurres al oído, a mí me sigue asustando el sonido de mi corazón, pero tú te apropias de él retumbando en tu cuerpo, filtrándose dentro de ti mientras evitas engancharte aunque tus manos y tus piernas consideran oportuno aprender mis formas. Como siempre, depende del momento o todo lo contrario. Después, ya es cosa tuya dejarte las huellas por el envés de la noche. Yo ya ves que permanezco, en contra de todo pronóstico, con las predicciones tachadas por si acaso y los miedos bajo llave porque no se diga. Si vamos a intentar hacerlo despacio, hasta que salga perfecto, dame una pista, aunque sea escondida en el filtro de tus escasos cigarrillos a medias, yo prometo seguir acariciando los rotos de tu pantalón al ritmo de jazz desacompasado. Hace tiempo que renuncié a seguir creciendo en tus palabras, me conformo con salir en tu baraja, compartiendo mano con tu póquer de reyes favorito, solo que mi carta no sabe de faroles, y casi siempre pierdo ante una escalera de color llena de hambre de dos.

Enhebrando gotas me preguntas peinándote frente al espejo, yo me respondo cara a la pared. Tu tren se aleja…

…y comienzan las conversaciones en silencio.







P.D.: At least it was, de Emiliana Torrini. Su Myspace

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jueves, septiembre 11, 2008

ISLA

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

En las noches en blanco de papel garabateado, me cuenta la madrugada con insistencia las veces que agitas tus sueños en el sentido de tus incertidumbres. No sé hasta que punto caminas con los hombros desnudos en pos de una realidad que fabrica el hambre de un abrazo agudo en su ausencia, perdido en los recovecos de una pregunta permanente en tus labios, casi convencida de tu lugar elegido en el mundo, a pesar de que el mundo apenas a dicho una palabra al respecto. En esas noches en blanco, mientras camino descalzo por baldosas que no llevan a Oz, selecciono con cautela las palabras del estribillo de mi historia, monosílabos mudos de humo alquitranado que no quiero retener entre las verdaderas quince palabras que me callo cada vez que te veo, que solo te digo cuando duermes, con el sustento de tu respiración junto a mi boca, envolviendo con ellas tus ojos vendados al sueño, extendiendo con carboncillo y tiza tu brazo confundido en la oscuridad de la habitación. Solo tengo una voz, y la perdiste el día que decidiste que parte del Amor te quedabas en tu trinchera de roca, al resguardo de los vientos que me llevan allí donde no hay puertos. No soy mucho, apenas sé de estructuras, ni de contenciones, desconozco las presas que se desprenden de los mapas, no tengo más que el conocimiento del agua y las mareas, de mi verdad vulnerable en las señales más sencillas, y de la niebla que me esconde cuando sé que sobro. Mientras, tú permaneces con tu voluntaria soledad, muro que quisiera agrietar con mis palabras, desde aquí, donde siempre desembarco, al otro lado de sus oscuros cimientos, intentando comprender el porqué de esa sombra alojada en tu frente, que se extiende entre tus pliegues de melancolía, anidando en tu voz. Y tú, niña sin sonrisa, continuas regalándolas generosa. Esas sonrisas de papel sacadas de tu sombrero sin fondo mientras caminas. Otras se desprenden de sus bordes llevadas por el viento cuando te detienes mirando al horizonte que apenas intuyes, perdidas en el límite del tiempo, ahogadas en este océano incontenible, ignorando, quizá, que de nada te servirá un sombrero mágico, el día, o la noche, o tu silencio, o el suspiro sin aliento, en que agotes la tinta y el papel...





P.D.: Suena una autentica maravilla, I Can Almost See You de Hammock. Su Myspace

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martes, agosto 26, 2008

SEPTEMBER SWELL

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos



... no crees en nada
... ¿quién eres tú realmente?
... no creo que nada te satisfaga durante demasiado tiempo


Recito las palabras en un orden saboreado en el aire, recorriendo los pensamientos con el caótico vuelo de una polilla. Mientras, Glory desliza un puñado de fina arena de una mano a otra, dejando diminutos rastros en las palmas cada vez, minúsculos continentes de mar mezclado con pedacitos de conchas y sudor, pulverizados en su piel bronceada para ser borrados en cada nueva cartografía, rediseñando las fronteras con el capricho del azar como única escuadra, errática y seductora herramienta de sus inquietudes.

Continúo hilvanando mis enredados pensamientos dibujando un complicado bucle en el silencio del mar.

... llegaste desnuda, más allá de una estrategia de ajedrez con imanes de nevera.


- Una vez fuiste criatura del agua, y él te recuerda – la voz de Glory deshace el nudo, capta mi atención –. No te has alejado nunca.
- ¿Como?
- Dani... el agua sabe quien eres, igual que la tierra sabe quien soy yo – parece mirar a otro lugar –. Tenías razón, debía volver, me alegro de haberte hecho caso. Es como me dijiste, me pregunté una mañana al despertar si lo que estaba haciendo era lo que quería hacer el resto de mi vida, y la respuesta, la sincera, fue un no...

Repaso el viaje de Glory, casi 21.000 kilómetros para volver a reconocer la necesidad de Ser. Escuchar a los suyos, la voz de Okatia en boca de los narradores bajo un cielo infinito, recordar el valor de una simple brazada de leña que marque la diferencia en el frío de las noches en Manawatu, en un agosto oceánico lleno de sonidos de waiata. Sin peso superfluo en los bolsillos, en el pensamiento. Regalando su voz a la tierra que había olvidado.

- Me alegré mucho al recibir tu llamada. En agosto todo es posible, Glory.
- ¿Y en septiembre? – la fina arena comienza un nuevo descenso entre sus dedos – tú siempre preferiste septiembre.
- Septiembre... septiembre es despertar a las cinco de la mañana con el sonido de una lejana tormenta y el olor a ozono y tierra mojada batiendo las cortinas de la habitación que acarician las manos extendidas hacia lo que no se puede tocar. El viento y un mensaje en espera envolviéndose en las sabanas entre los relámpagos y la ligera lluvia – la marea llega hasta mis pies, miro los dibujos que restan en la arena –. Septiembre es el reposo, el silencio, el sueño...

La marea se retira, dejando la cicatriz.

... llegó desnuda... y dejó el sueño fracturado, pero a fin de cuentas, es el único que conozco.






P.D.: Suena September Swell de Manual. Su Myspace

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martes, julio 15, 2008

CHELSEA MONDAY

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos


Ver como deambulas en el filo es sentir que, cualquier mañana, pueda ser un Lunes en Chelsea...




Lunes en Chelsea (Chelsea Monday)

Princesa de catálogo, aprendiz de seductora,
escondida en su mundo de celofán en la ciudad brillante
Esperando a su príncipe con su Capri* blanco.
Un dinámico y joven tarzán que corteje a la reina del hostal**

Haciendo el papel de actriz principal en esta escena de cama,
Aprendiendo su papel de revistas satinadas,
engarzando todas las perlas de sus sueños de la infancia,
ansiando el papel principal en la pantalla plateada.

Paciencia mi ángel engalanado,
paciencia mi niña perfumada.
Algún día realmente te amarán,
les cautivarás con esa sonrisa.
Pero por ahora es solamente otro lúnes en Chelsea***.

Navegando con su incienso por el laberinto de Londres,
jugando con caras en el país de las maravillas de neón.
Actuando ante sombras difuminadas
en derruidos pasillos empedrados.
Se atreverá a recitar soliloquios
ante el riesgo de escuetos aplausos.

Rogará por domingos interminables,
mientras contempla amaneceres de azafrán.
Conjurará amantes fantasma
de los desechos jirones del amanecer.
Completado y ya olvidado el espejismo de Saint Tropez.
Fragante afrodisíaco, el nardo marchito (1).

Paciencia mi ángel engalanado, paciencia mi niña perfumada.
Algún día realmente te querrán, les cautivarás con esa sonrisa.
Pero por ahora, es solamente otro lunes en Chelsea.


[voz en off]

“Hola John (2), ¿has visto The Standard**** hace unas cuatro horas?
Han pescado a una muchacha en el "Viejo Padre" (3)
Pelo rubio, ojos azules. Decía que quería ser una actriz o algo así.
Nadie sabe de donde viene, a donde iba. Lo gracioso es que tenía una sonrisa en su cara. Estaba sonriendo.
Vaya lástima!”


Princesa de catálogo aprendiz de seductora,
enterrada en su mundo de celofán en la ciudad brillante,
del lúnes de Chelsea.



___________________________
Traducción Jaiuorz

* Capri: Coche deportivo Ford de los 70s

** "bedsit": un bedsit es, en realidad, una habitación amueblada alquilada dentro de una casa, más que un hostal

*** Chelsea: distrito residencial de Londres, de moda en los años sesenta porque ahí vivía mucha gente famosa

**** "Evening Standard": diario londinense con varias ediciones al día.


(1) "tuberose": tuberose es un nardo, pero también puede ser un juego de palabras con "to be Rose" (ser Rosa) ya que a las chicas bellas, rubias de tez pálida se les llamaba "Rosa inglesa".

(2) "John": En Londres se puede expresar el nombre "John" para llamar amigablemente a alguien a quien no conoces, igual que podrías usar "amigo". Un apunte adicional también menciona que "John" es el término que se usa para los clientes de las prostitutas (añadiendo, a título personal, que esto puede ser por el uso coloquial de la palabra "John" para referirse a un condón)

(3) "The Old Father": el Río Támesis



Chelsea Monday

Catalogue princess, apprentice seductress
Hiding in her cellophane world in glitter town
Awaiting the prince in his white Capri
Dynamic young Tarzan
courts the bedsit queen.

She's playing the actress in this bedroom scene
She's learning her lines from glossy magazines
Stringing all her pearls from her childhood dreams
Auditioning for the leading role on the silver screen

Patience my tinsel angel
Patience my perfumed child
One day they really love you
You'll charm them with that smile
But for now it's just another Chelsea Monday

Drifting with her incense in the labyrinth of London
Playing games with faces in the neon wonderland
Perform to scattered shadows
on the shattered cobbled aisles
Would she dare recite soliloquies
at the risk of stark applause

She'll pray for endless Sundays
as she enters saffron sunsets
Conjure phantom lovers
from the tattered shreds of dawn
Fulfilled and yet forgotten the St. Tropez mirage
Fragrant aphrodisiac, the withered tuberose

Patience my tinsel angel, patience my perfumed child
One day they really love you, you'll charm them with that smile
But for now it's just another Chelsea Monday

“Hello John, did you see The Standard about four hours ago?
Fished a young chick out of The Old Father
Blond hair, blue eyes. She said she wanted to be an actress or something. Nobody knows where she came from, where she was going. Funny thing was she had a smile on her face
She was smiling, what a waste”


Catalogue princess, apprentice seductress
Buried in her cellophane world in glitter town
Of Chelsea Monday.









P.D.: Chelsea Monday de Marillion. Y aquí el video del tema, del Recital Of The Script, en el Hammersmith Odeon, Londres, 18 de Abril de 1983...

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martes, julio 01, 2008

LA CALLE PERDIDO

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos

Me gustaría decir que a Madrid tampoco le convence la gravedad, incluso defenderlo con vehemencia si cabe. Saber donde encontrar en los callejones tensos cables de acero por los que ascender sin esfuerzo a las razones de esa soledad brutal, de esa realidad detrás de tus ojos, renovándose en cada parpadeo. Pero un observador ajeno, anónimo, arrojado en medio de cualquiera de sus calles, desmontaría mi estrategia con solo cinco minutos deambulando en cualquier dirección. Cortaría los tendones metálicos en mitad de la ascensión, ejecutando su sentencia desprovista de remordimientos. En Madrid la gravedad se multiplica, nada puede volar. Los pájaros recorren caminos horizontales, las voces intentan su fuga por los tejados, en las sombras encerradas de patios interiores de doméstica claustrofobia donde las golondrinas se arrojan moribundas frente a una ventana cualquiera, sin fuerzas con que cerrar sus alas mientras das golpecitos salvadores al cristal de tu esperanza con tus nudillos llenos de preguntas ¿por qué? ¿por qué no vuelas en la noche?... Aquí solo conocí una verticalidad, la que trazaba por tu espalda entre tus omoplatos de acuarela, soltando lastre en tus manos marcadas, y tú, colgada de mi cuello, dibujabas gotas de rímel en mi camiseta.

A Madrid tampoco le convence el mar, al menos a simple vista… hay un lugar que no aparece en los callejeros, un lugar sencillo entre palabras cómplices, una calle desconocida para casi todos, donde el mar se oculta en Madrid. Después de dejarte en casa, con ese sobre entre tus manos, lleno de las pequeñas imágenes de ti que cada mañana debieron aparecer en el espejo de tu baño, pero que había desterrado entre los cajones de mi habitación vacía, fui allí para ver amanecer. Pero alguien me encontró.


- ¿Cómo sabías que iba a estar aquí?
- Solo tengo que seguir tu rastro de agua para dar contigo, lobito ¿Cómo ha sido? – Glory me miraba de reojo mientras cerraba la correa de cuero de una de las alforjas de su moto. Un par de cervezas descansaban sobre el asiento.
- Quiso saber si el viaje me sirvió para algo.
- ¿Cuál fue tu respuesta?
- No lo sé. El viaje me confirmó lo que ya sabia, encontré lo que buscaba, lo que me dijeron que me encontraría, con todo lo que eso supone, el precio es muy alto.
- ¿Qué vas a hacer?
- Nada. Ya no puedo hacer nada más... Esta noche me ha leído una frase que estaba escrita en el techo del local “el sol sale para todos”. Así es, la vida es como el sol, y los sentimientos son hielo, por eso algunos nos deshacemos por el camino...
- Tienes la terrible virtud de hacer que las palabras pesen más de lo que son.
- No puedo hacer otra cosa Glory, he perdido los olores, los sabores, tengo la piel ciega. Ya no se medir la profundidad de los instantes. He perdido el bramante con el que confeccionaba ovillos de recursos y salidas de emergencia. Estoy vacío.

Me acerco a la moto.

- Glory ¿recuerdas la foto que hice a este espejo?, cuando me contaste que no te gustan los espejos y solo te miras en el de tu camerino para maquillarte, y en este para poder conducir.
- Sí, no me gustan los espejos. Siempre pienso que en cualquier momento alguien puede aparecer detrás. Me asustan. Hay quien busca respuestas en los espejos. Yo no. Yo solo quiero encontrar mi brújula.
- Es curioso, hace unos días una amiga buscaba respuestas, pero era en un parque. Madrid es una ciudad llena de preguntas, por eso tiene tantos parques, son los lugares donde respiramos las preguntas. Pero nadie sabe donde respirar las respuestas.
- ¿Y tú, Dani?

Miro a mi alrededor, y aunque estamos en Madrid, el mar está en este lugar.

- Hablando con esa amiga me dijo que soy salitre, que el asfalto me ahoga. Me dijo que de las personas que conocía, yo era la que más sonreía, pero solo de puertas para fuera... en ese momento comprendí que no perdí mi brújula, es que me salté las clases donde enseñaban a utilizarla. Quizá me estoy haciendo viejo, no lo se, pero no quiero acabar siendo una esquina rota más en la Calle Perdido.








P.D.: Your Blood in Mine de Serena Maneesh. Aquí un vídeo de otro tema, Drain Cosmetics. Y su Myspace

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martes, mayo 20, 2008

SPLEEN & IDEAL

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos



"Son coeur est un luth suspendu;
Sitôt qu' on le touche, il résonne."


- De Béranger



(Iba a subir este nuevo post, y cuando he visto la fecha original... hoy hace justo un año de este texto y de esta imagen... parece que el tiempo no pasa...)




Estas son mis tres plumas, las que antes usaba para escribir, cuando mi letra aun no era un desencuentro. Cada una tiene la punta de un grosor diferente, cada una un nombre. La más gruesa, con la que escribía sobre el pasado, se llama Nemhain (pánico), la segunda en grosor, con la que escribía acerca del presente, se llama Macha (batalla), y la más fina, con la que escribía sobre el futuro, Badh (corneja). Estos son los tres nombres y aspectos de la Mórrígan o Morrigu (La Reina de los Fantasmas) diosa de la guerra de los celtas irlandeses en la antigüedad. Mórrígan es a su vez el aspecto más sombrío de la "Gran Diosa Blanca", "La Gran Madre", "La Diosa Luna" que era Dana o Danu ( Dé Ana) (Diosa Ana, o Anu). Dana es la madre de los Tuatha Dé Danann ("gente de la diosa Danu"). De ahí viene Danann… curiosa la urdimbre... Hajna, la húngara de ojos de plata, no solo sabía lo que decía acerca de destinos en las manos y los ojos, también en los nombres y en las cicatrices…


"La Luna, que es el capricho mismo, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y se dijo: "Esa criatura me agrada."
Y descendió suavemente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura flexible de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Las pupilas se te quedaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. De contemplar a tal visitante, se te agrandaron de manera tan rara los ojos, tan tiernamente te apretó la garganta, que te dejó para siempre ganas de llorar.
Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo: "Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que quiera yo y lo que me quiera a mí: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en que no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y suave.
"Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en que no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura."
Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos."


- Los beneficios de la Luna, de Charles Baudelaire (traducción del francés por Enrique Díez-Canedo)



Tres plumas con las que guardaba el equilibrio en los filos del papel, con sus puntas de caña desangrando tinta, consolidando los espacios entre palabras con silencios imponentes, abismos infranqueables entre lo dicho y lo deseado, compleja convivencia, ese oculto lenguaje que jamás nos permitimos desvelar. Ahora que el trazo está seco y las costras endurecidas de las mentiras sellan el recipiente de la tinta, me conformo con los paisajes artificiales del teclado, cada letra condenada dentro de su tecla, fronteras de plástico de perfecta factura, forzadas a un aislamiento a pesar de su necesidad de emparejarse, multiplicarse unas con otras en busca de una palabra que describa la urgencia de medrar en proximidad para encontrar un significado, así, infinitamente en compañía. Pero el equilibrista existencial aquí falla, tarde entendí que solo estaba hecho para perpetrar volteretas en los filos del papel, por eso aquí mi funambulismo se derrama por los bordes de cada tecla, incapaz de caminar más allá del primer tacto, consiguiendo a lo sumo una torpe unión entre ellas cuando creo un diminuto puente de piel con cada pulsación de mis dedos.

Puentes…

…Paris era otra cosa, sus puentes. Volver allí ha ser de Verdad... así que era parte del sueño llegar a oírte recitar ese hechizo "nos vamos a Paris" cualquier noche mientras compartíamos cuchara en el postre. Por eso busqué Venecia, era más tangible, toda una aventura darte cinco minutos de ventaja para jugar a encontrarte en sus puentes. Había un pequeño hotel cerca de la Plaza de San Marcos y del Puente de Rialto que ya casi tenía nuestro nombre. Apenas tres pasos más hasta allí. Mi cascabel habría retornado a tu cuello, ahora que has decidido volver a condenar al tuyo en el fondo de otro cajón, como talismán a tus miedos voladores en alianza irreductible junto a mis conjuros en forma de cuentos e historias susurradas en tu oído en el crítico despegue, mi frente en tu sien, las manos entrelazadas y tu imaginación viajando lejos en el escenario de mis palabras. Así poco a poco el suelo se iría alejando sin que casi te dieras cuenta, narrándote en el sabor de tu aliento mis silencios escondidos, hasta que ya en el aire volvieras a sonreír, haciendo con ello este mundo un poco más luminoso y bello.

La realidad me ha encontrado buscando las respuestas del que camina iluminado por faroles, sintiendo en mi piel cada noche el recorrido de tu ausencia, incompleto, escondiendo mi temblor bajo capas de sonrisas ensayadas en academias nocturnas, por lo que tuve que recurrir a viejos resortes para traer un pedazo de Venecia hasta ti. Era un sin sentido que fuera esclavo tuyo o mío, así que te di a elegir el lugar de su liberación, cómplices los dos, y como no, elegiste el puente…


… a las 18:30 h., debajo de él, en el mismo lugar donde me esperabas sentada en nuestra primera noche, un pedazo de Venecia comenzó a navegar en Madrid… su destino… quien sabe.


En este exilio autoimpuesto todo es indescriptiblemente más oscuro, mas vacío, menos vivo, sin gran parte de su sentido. Frente al rompecabezas que ha supuesto esta aventura, compuesto por mis presunciones de inocencia, decido caminar abanderando lo racional, evitando mirar por el borde de los ojos, que es la manera de ver lo que pasa desapercibido, para no sentir los pálpitos, las intuiciones que me han permitido siempre leerte por dentro. Pero a veces pasa, he bajado la guardia solo un momento y el borde de mi mirada ha tomado las riendas unos instantes…

…recuerda, estar vacía, quererse incompleta, es peligroso, tienes todo lo que siempre quisiste, pero has comprendido que no es en absoluto lo que querías…


…sabía que te perdería si abría los ojos…

…será que mis palabras solapan tu silencio…








P.D.: Suena, Samson de Regina Spektor. Aquí el vídeo. Y su myspace


P.D.2: Por un lado, "spleen" tiende a robar al ideal su potencialidad de existir; por otro, da forma e influencia a la propia naturaleza del ideal. Así surge el complemento; la verdad y la ilusión, condicionamiento y libertad, duda y fe, y, por debajo de estos tres pares, la búsqueda de la perfección, la obtención de lo ideal...

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viernes, abril 25, 2008

PUENTES, CUCHILLOS Y SUERTES A MEDIAS

copyright © 2008 Daniel A. Rodriguez | reservados todos los derechos



"Alta, siempre más alta,
de la tierra te lanzas
como nube de fuego;
por el azul revuelas
y cantando, te ciernes y, cerniéndote, cantas."


Percy Bysshe Shelley (1792 – 1822)



Una ciudad sin puentes es una ciudad sin encuentros ni despedidas, incompleta. Madrid es ciudad de pocos puentes, lo cual es un doble filo mellado a golpes. Por un lado así es fácil encontrarte, por otro pierdo las posibilidades de elegirte. A veces nos vemos, solo tengo que buscarte en cualquiera de ellos, encuentro tu silueta en la oscuridad, la barandilla a tu espalda y el viento sujetándote con celo. Me acerco y pongo mi mano en el borde mientras rozo tus dedos sin escamas y tú preguntas donde he dejado mis cuchillos. Respondo que ya no vuelan, la última vez comprobé demasiado tarde que he perdido el pulso, así que los vendí con el marrón rojizo aun secándose, por un reloj que atrasa y un sobre cerrado, en blanco, sin destinatario ni remitente. Luego paseamos, da igual que sean cincuenta y seis minutos o toda la noche, yo por volver a respirarte, tú porqué buscas cada cierto tiempo la curvatura de las orillas para no sentirte entre los restos de los naufragios. Tus pies bailan en la arena mientras tu memoria aplaza los pagos en letras que llegarán con recargo y yo alargo el tiempo con mi reloj de trampa, intentando que no llegue el momento de soltar tu mano y ver como saltas… pero yo salto detrás mientras el sol aun no crea destellos en el agua, cuando aun hay noche sobre la piel. Tus pulmones no expulsan burbujas bajo las olas, si no corcheas, fusas y semifusas que se mezclan con mi común dióxido de carbono en rebeldía. Por algo siempre guardas tus inicios en forma de música fotografiada en la oscuridad y recorres tu camino de pentagrama dejando un rastro de sonidos para cuando no puedas continuar regresar la mirada y no cometer los mismos errores una y otra vez. Me llevaste por ese itinerario de tus melodías, esquivando tus cicatrices, tus labios envejecidos por palabras incomprensibles, hasta una mañana en que te paraste, como siempre forzando el espacio entre dos para que quepa tu soledad, y yo también pasé a ser fotografía y música, y tú volviste a ponerte esa cinta, aun sigo sin saber cual es la más larga, la de tu ansia o la de tu tristeza, y te marchaste, desnuda en la luz, en busca de algo que sigue dentro de ti, guardado en esa memoria llena de olvido, de transparencias y escrituras cesando dentro de tus ojos. Llevándote tu mitad de la suerte.

Y aquí estoy, con mi suerte a medias, sentado en la orilla, tiritando bajo la lluvia, con mi reloj de trampa mojado y el sobre en blanco, vacío, desecho entre mis manos.





P.D.: Suena, See the Sea y Straight to You de Emm Gryner.

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miércoles, marzo 05, 2008

EPITAFIO DE CORAZONES

copyright © 2008 Daniel A. Rodríguez | reservados todos los derechos

Barra de bar, epitafio de corazones sin medida. Miradas que hacen muecas y muecas, veo las mentiras detrás de sus ojos. Sentado en una mesa retomo el Misplaced Childhood en la privacidad de mi mp3, frente a mi grueso cristal, ajeno el resto del local con sus mercaderes de risas mudas, muecas sordas, besos ciegos y caricias impedidas para continuar su ritmo de frivolidad y escaqueos sentimentales en su baile de máscaras... medalla al pecho, muesca en la culata, una noche más, carne fresca por el balcón, espejos manchados, es lo único que importa. Camino por los perímetros de nuestras indecisiones y cobardías, hasta encontrar el reloj de arena del compromiso rodar y romperse en mil pedazos, esparciendo en el suelo el silencio del tiempo no llegado. Recomponiendo el puzzle de las incógnitas con nuevas piezas blancas para que, al llegar la noche, mientras duermo, la suerte se escabulla con una lima con que amañar sus formas, romper lo que encaja, y por si acaso, esconder una pieza en el cajón de los triunfos, ese con tantas telarañas. En la mesa, frente a mí, un mapa, una ciudad nueva, siento sus calles conocidas, apenas un paseo por sus extrarradios y ya puedo andar a ciegas hasta en el último de sus callejones. Me preguntaste como lo hacía, te di el resultado, la respuesta final a la incógnita, pero aun no es momento de que lo sepas todo, hay un tipo de magia que es tan real que asusta. El caso es que puedo orientarme allí dentro, y proyectar nuevas calles si es preciso, ampliar tus fronteras, sin dibujar un solo trazo. Sabes que no se dibujarte, solo me salen trazos oblicuos, calles imposibles. Así que escribo en caóticos pedazos de papel que voy pegando con tiras de celofán a los extremos de tu mapa, como un urbanista sin recursos, ampliándolo por cada punto cardinal de tu geometría, hasta perderme en el lienzo de tus piernas. En los descansos garabateo palabras en tus venas, en las paredes, en el interior de tus paredes, y con cada letra aumento el mapa para que seas capaz de orientarte allí dentro, volver a habituarte a su código de colores, como si fuera otra ciudad y sin embargo es la tuya, aun lo es, tu lugar, el único verdadero, hasta que recuerdes como moverte sin romper nada, el paso calculado de cada autobús, el final de cada calle desembocando en tus deseos, la noche adentrándose en cada avenida de tus miedos mientras andas un paso por delante de ti misma, obligándote a reparar tu tejado roto por la última tormenta, nacida de algún miedo vertiginoso, o incapacidad, o condena, que arrasó otro pedazo.


En las afueras de ninguna parte,
en la pista de algún lugar,
en el límite de la indecisión
siempre tomaré el camino del carrusel.
Esperando en la lluvia
para que naciera con un hábito, de una señal,
el hábito de un pulgar barrido por el viento,
y la señal de la lluvia.
La lluvia sobre mí



Pasear otra vez como aquella mañana, cuando tú eras la verdad encarnada en camiseta de tirantes y nos alimentábamos con palabras que atravesaban el ventanal del que nos descolgábamos entre risas de lavanda. Me regalabas canciones y yo sentía que se estaba haciendo tarde, tarde para escribir y rasgar el papel, tarde para llevarte al tiovivo que soñaste, en esta feria de corazones rotos. Señalabas con el dedo los coches que pasaban mientras reías como el agua, y un par de horas después veíamos el mar subidos a un tranvía. Todavía hay un parque allí que mantiene en la hierba tu silueta, inamovible, separada unos centímetros del suelo, alejada de la realidad. Llegada la noche entrabas en mí, sobre mí tus caderas eran insalvables, anchura de mi anchura, y yo era ambidiestro sobre tu piel y tu pecho. Me quedé colgado del postigo de tus pupilas mientras fotografiabas las marcas de nuestras pieles juntas como una contorsionista imposible.


Y cuando creas que es tiempo de irse.
Cuando creas que es tiempo de irse.
No te sorprendas, los héroes nunca se muestran.



Pero eso, ya lo sabes, hay ciertas cosas que nunca te digo, cosas que subrayas y tocas, y lees, llueve, y rozas, y subrayas, tanto... Me descuelgo de esa ventana para tocar tus puntos suspensivos y quedarme saltando desde el primero hasta el tercero, sin caerme por la orilla del abismo y adivinar a que palabras sustituyen. Mientras tanto gira un pensamiento en el hueco de tu pecho y te lanzaré una cuerda trenzada con verdades inamovibles.


Sólo quería que fueras la primera.
Sólo quería que fueras la primera.
Las cenizas arden, arden.
Las cenizas arden, arden.



Y ahora, asomados al patio de las indecisiones, observando las paredes naranjas oscureciéndose poco a poco por la lluvia, los narcisos se marchitan bajo el peso de la cobardía, y el tejado de madera apenas puede contener este sentimiento líquido en una presa que desborda en emergencia todas las consonantes perdidas en plena noche, mientras me mirabas, te miraba, y solo existíamos de perfil para el resto del mundo.


Salgo del local, me resulta significativo que ahora, mientras camino por las calles, vuelva a resbalarme en las baldosas húmedas por la lluvia.





P.D.: Suena, Misplaced Childhood de Marillion. Aquí unos vídeos de ese pedazo de disco:

Kayleigh

Lavender

Heart of Lothian

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martes, enero 15, 2008

ELECCIÓN

copyright © 2008 Daniel A. Rodríguez  reservados todos los derechos


Recuerdo la primera vez que llegaste. Mis grises recibieron respuesta de una oscuridad tangible y vital, tanto que se volvió transparente cuando la seguí hasta su refugio tras descolgarme por una azotea llena de marcas de amaneceres y atardeceres visitados por tu perfil. Estabas en el silencio y yo, escondido, lo estaba escuchando. Entré por la ventana de tu desolación, junto a la de tu esperanza...

Elegí la incorrecta.

No calles. Cuando callamos matamos palabras, y ya sabes, todos tenemos un cupo. Atesorarlas es una cosa, para cuando hagan falta, mantenerlas en ámbar protector para su futura presentación en sociedad, y que lleguen hasta donde deben llegar. Pero callar… casi puedo escuchar el grito agónico de civilizaciones enteras de posibilidades extintas por el silencio. Tus palabras son interminables. Sin límite porqué se puede caminar por ellas hasta la línea del fondo y volver si es preciso, hasta encontrar tu aliento empujándolas a un nuevo desafío. No calles.

No te llenes los ojos de silencio.




Song to the Siren

On the floating, shapeless oceans
I did all my best to smile
til your singing eyes and fingers
drew me loving into your eyes.

And you sang "Sail to me, sail to me;
Let me enfold you."

Here I am, here I am waiting to hold you.
Did I dream you dreamed about me?
Were you here when I was full sail?

Now my foolish boat is leaning, broken love lost on your rocks.
For you sang, "Touch me not, touch me not, come back tomorrow."
Oh my heart, oh my heart shies from the sorrow.
I'm as puzzled as a newborn child.
I'm as riddled as the tide.
Should I stand amid the breakers?
Or shall I lie with death my bride?

Hear me sing: "Swim to me, swim to me, let me enfold you."
"Here I am. Here I am, waiting to hold you."





P.D.: Suena Song to the Siren de Cocteau Twins, dentro del proyecto que hizo la discográfica en aquellos años, llamado This Mortal Coil. Y Aquí el vídeo. Esta canción es una versión de la original de Tim Buckley, padre del genial y también desaparecido antes de tiempo... Jeff Buckley...

Al final, todo es una urdimbre...

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lunes, enero 30, 2006

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO

copyright © 2006 Daniel A. Rodríguez | reservados todos los derechos

Vuelvo a releer a Marcel Proust (1871-1922). Hace aproximadamente siete años que llegó a mis manos Por el camino de Swann. En busca del tiempo perdido. El primer volumen de su extensa obra. Magnífico libro, lleno de una sensibilidad extraordinaria. Sobre todo me dejó grabada la íntima forma en que conecta los recuerdos del personaje con las vivencias que relata, y como es capaz de hacer que el propio lector acabe sintiendo lo mismo. La manera en que utiliza cualquier detalle de la realidad, por insignificante que parezca, y lo relaciona con objetos y tiempos pasados, territorio del recuerdo. Este libro me hizo rememorar muchas vivencias propias. Me quedo con fragmentos tan magníficos como estos:
"... Cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo..."

"...Los sitios que hemos conocido no pertenecen tampoco a ese mundo del espacio donde lo situamos para mayor facilidad. Y no eran más que una delgada capa, entre otras muchas, de las impresiones que formaban nuestra vida de entonces; el recordar una determinada imagen no es sino echar de menos un determinado instante, y las casas, los caminos, los paseos, desgraciadamente son tan fugitivos como los años."
La fotografía que hoy presento, a la que he llamado igual que la obra de este escritor, EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, tuve la inmensa suerte de captarla el pasado domingo al atardecer. A falta de otra cosa que hacer me di una vuelta por el Retiro. Por suerte, al salir de Atocha, camino del Parque, algo me hizo volver la vista atrás. Bueno, algo no… echaba de menos un determinado instante. No encontré lo que buscaba, pero a cambio recibí este regalo en forma de fotografía.

Por suerte, la vida siempre está ahí. ¿Y qué vida humana no es, en cierta medida, una búsqueda del tiempo perdido?

P.D.: En estos momentos escucho Morning in Madrid de Nightnoise.

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Ghost Love Score Ana II Un Matiz más Blanco del Pálido Glory IV Porphyrogene





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