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martes, abril 06, 2010
MIRAGE

El corazón cambia de parecer. (El corazón, el más exótico de los lugares)
- Susan Sontag. Proyecto para un viaje a China
Madrugada,
fachadas escudadas en ladrillo bañadas en un alborotado motín de tonos hepáticos y símbolos inconcebibles,
lluvia...
al girar la esquina la percusión latía en el interior del local. Un tipo salió envuelto en un ligero abrigo, la puerta entreabierta dejaba escapar las carcajadas y el calor. Pude oír tu voz, cantando entre el humo, antes de que una mano invisible sellase el interior dejando de nuevo la calle en silencio. Miro hacia atrás, en su prisa el tipo se empapa en un reguero de líquido parduzco que lame el bordillo precipitándose por el desagüe. No parece importarle. Después de todo la gente intenta no preocuparse, no preocuparse demasiado, no temer. Que coño, esa misma gente fotografía sus hazañas de alcoba…
Vuelvo a casa.
Abro la puerta de la habitación y permanezco escuchando los ruidos de la casa vacía. Tu oleaje ausente, el viento golpeando en las ventanas, tu imagen borrada en el reflejo del cristal… La noche es dura habiendo renunciado a los intentos de acopio de sueños. Si aquello podían llamarse sueños. Recuerdos que entraban, te llenaban, y luego escapaban dejándote con esa sensación fría, fantasmal.
Aquí ya nunca llega la calma. No hay un sueño verdadero. Hacia el final ya no hay sueño alguno. Pasa el tiempo, las visitas más frecuentes llegan en sueños al amanecer, con el primer canto de los mirlos de tu jardín. Pero hay otros sueños, estos suelen llegar cuando el viento mueve las cortinas, como aquella madrugada de septiembre. Pero ya no tengo manos que extenderte, manos que toquen lo que no se puede tocar.
Vuelvo al local.
Ella llevaba algo negro y corto. Seguía cantando, como siempre… La fotografié. Después vino a la mesa, en silencio, solo traía su mirada tranquila.
(Su mirada)
Su mirada trae las siluetas de aquel otro paisaje, llegan pronto, demasiado pronto. Abandono la ciudad a menudo. Pero siempre regreso. Intento visitar un lugar totalmente distinto de mí. No sé si es el futuro o el pasado. Deambulo, escarbo, arranco, pregunto, grito. Después, y durante cierto tiempo, nada importa. Es esa sensación de haber cruzado el umbral, tal vez lo que siente un fantasma, como si lo que yo era hubiese salido a dar un corto paseo por la calle para no volver jamás.
Traje del mar una conversación. El atardecer latía como un tubo fluorescente envejecido.
- Has sido herido – Raquel me miró la cicatriz.
- Sí
- ¿Por qué no has hecho que te la quiten?
- A veces hay que recordar
- ¿Haber sido herido?
- Haber sido estúpido.
Como si lo que yo era hubiese salido a dar un corto paseo por la calle para no volver jamás.
Vuelvo a casa.
Salí del local. Las calles, la lluvia, los edificios, la gente, el ruido, se convirtieron en arena. Parecía un niño en una playa solitaria.
Parecía tan perdido como me sentía.
Pero todo ha de ser perdonado. Algún día.
P.D.: He´s Late de Phoebe Killdeer and the Short Straws. Su MySpace.
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