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jueves, diciembre 31, 2009

 

UN MATIZ MÁS BLANCO DEL PÁLIDO

 

 

 

Anotabas en tu libreta de emergencia, suplente en la oscuridad y en la luz de lo que seguía estando allí, debajo de los parpados, aislada del ruido, ya no tanto un ruido como una parte de todo lo demás. Mientras la dama del mar seguía añorando recuperar su piel en el escenario y nadie entendía que estaba sucediendo, escribías en tu pelo, en la oscuridad de los interludios, formando dos coletas anudadas en negro sobre tus hombros al descubierto, fuera de las trincheras de tu suéter. Las palabras asomaban a través de ellas entrelazadas, lazos de tela y cuentas de hueso bañadas en una pátina brillante, las balanceabas en el aire cada vez que te movías y yo quería aferrarme allí como en un juego de niños, intentando no romper tu comedido paso por el mundo de las cosas, en ese matiz más blanco del pálido, ese distinto grado de intensidad de cada sonido producido por tu presencia.

Recuerdo al chaval del tren de esta noche, sentado frente a mí. Sacó su móvil, pensativo, los dedos suspendidos sobre el teclado cinco minutos mientras la mirada se vaciaba buscando las palabras, la lluvia rompía su ausencia sobre los cristales y nadie era consciente de quien ocupaba sus propias cercanías. Cuando terminó de escribir, dos segundos de duda antes de enviar el mensaje, y otros dos vaciando sus pulmones, exhalando el aire caliente contenido en la duda y el miedo. Todos estamos igual. Todos somos él.

Ahora, sentado en el borde de la cama, el fin de la madrugada me sorprende desde el acantilado de alejamiento físico de mi propio cuerpo, las sensaciones llegan con retraso, distorsionadas después de un largo viaje bajo la estructura exfoliada de una suposición. En uno de esos, cada vez más escasos, momentos del día que siento realmente como míos, encajando perfectamente en mi mismo y en el espacio que ocupabas tenia la sensación de traer al mundo algo nuevo, tocaba tus manos y comprobaba si era bueno o no.

… tocaba tus manos,

y esa sensación… vive aquí todas las horas que estoy despierto.

Y en sueños también, me parece.






P.D.: Summer 78 de Yann Tiersen.




Comentarios


Blogger Mélanie said ... (10:31 PM, enero 05, 2010) : 

que bonita foto y texto :)

 

Anonymous jesus said ... (1:04 PM, enero 10, 2010) : 

qué bien contado. gracias

 

Blogger Danann said ... (1:41 PM, enero 12, 2010) : 

Muchas gracias.


Un saludo.

 

 



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