« Let Me Get What I Want | Home| Descensos (Parte I) »

 

domingo, marzo 15, 2009

 

DESCENSOS (PARTE II)

 

La abrumadora sombra de algún Poder no visto
entre nosotros flota, aún sin verse: visita... (...)

(...) …visita con mirada inconstante…


Percy Bysshe Shelley (1792-1822)



Después de su actuación, Glory desapareció tras los bastidores esa media hora que siempre necesita para dar cuerda a su reloj menos vivo, allí permanece sola rodeada de si misma, nunca permite que nadie entre en ese reducto íntimo de sombra. A su regreso yo estaba hablando con Toño, sonaba el Phere de The Flir, el eco del batir de las perdidas alas del Ángel Azul se enredó en mi nuca a través de sus labios recién perfilados en limón mientras me clavaba con su voz en la erizada piel la letra de la canción y su blusa de muselina negra se pegaba en mi espalda…

To my love
Take my love
Way beyond

Touch my lips
Press my lips
Seal our love with a kiss


- Ya he terminado por hoy, ¿nos vamos?
Siguió cantando al oído…

Watch my love
Watch my lust
Turn into one



Miré a mi alrededor. El local era un reducto de ilusiones desgastadas a esa hora de la noche, apenas una cadencia vaporosa de sonidos enredados en humo de tabaco, contrastando colores grisáceos con remolinos de ceniza incandescente, rastros de pasos invisibles creaban extraños senderos desde la entrada a los baños, a los rincones ensombrecidos para la privacidad imposible, senderos que iban desvaneciéndose en una complicidad tácita, ocultando las pistas, rompiendo el hilo, evitando el encuentro.

- Sí, te acompaño a casa.


Las calles apenas amortiguaban el sonido de sus tacones que huía a los callejones encharcados de olvido a perpetuidad, allí se alojaba entre preguntas y dolor, incapaz de aceptar su recién obtenida libertad, ansiando volver a renacer en sus tobillos, agonizando en sus últimos ecos de vida. Hoy su pelo estaba de nuevo teñido de blanco, cortada su melena, parecía un pedazo de aire errante, perdido, empapado en la húmeda madrugada.

- Te canté la canción que me pediste, pero apenas me hiciste caso. Tenías la cabeza en otro sitio. Lo notaba desde el escenario…
- Sí, lo siento, pero te prestaba atención aunque no lo pareciera.
- ¿En que pensabas?
- En los descensos, en los descensos… y en Prometeo
- ¿Encadenado o liberado?
- Creo que ya es lo mismo. Cuando estaba encadenado, sufriendo su sacrificio cada noche mientras el águila devoraba su hígado, aceptaba que lo hacia por el hombre, era su pago por lo que más amaba. Pero si caminase hoy día por el mundo, él también acabaría descendiendo, barriendo su mirada en un rincón, encerrándose a si mismo, sobrepasando las posibilidades de la sombra en el momento en que los barrotes de sus prisiones se tornasen opacos e imbatibles, únicos testigos de su descenso…

(silencio… y callejones llenos…)

- Hoy… - la voz de Glory parece llegar desde un lugar muy lejano - vi a la araña
- Hoy, - mi voz se esconde en su cuello - amaneceremos...

You push me
On and on and on and on and on
Put your hands where they belong
On and on and on and on and on and on...







P.D.: Phere de The Flir. Su MySpace.



Comentarios

 


Anonymous Anónimo said ... (11:42 PM, marzo 19, 2009) : 

That time when you can hear footsteps
And deep breathing
That time when shadows grown

Tip toe around the clocks,
tip toe
Don´t make them tic tac fast

Tip toe around your bed,
tip toe around yourself
Tip toe don´t wake yourself up


Tip toe, tip toe, tip toe...

Marlango.

(tip toe es el ruido de sus tacones..)

Raquel

 

Blogger Danann said ... (7:35 PM, abril 05, 2009) : 

Tip toe, tip, toe...

¿Sabes?, siempre he asociado ese vocabulario de tacones con un tema de Marillion, supongo que lo conoces... "Tic, tac, toe" del año 87. Ese juego (es sencillo averiguar cual es) al que todos hemos jugado de niños en el que comprendes que, la partida perfecta, es aquella que termina en empate...

 
 
 
 
 

blog comments powered by Disqus