« Descensos (Parte II) | Home| The Cloths of Heaven »

 

sábado, febrero 28, 2009

 

DESCENSOS (Parte I)

 

- Cuando entraste en la sala sentí un escalofrío y me pregunté qué parte de la noche traerías en la mirada.
- ¿Y ya tienes la respuesta? - Glory permanece unos instantes en silencio. Sé que la respuesta ya camina por encima de sus hombros, por eso siento en su pausa otra evaluación que no alcanzo a comprender - no midas las palabras.
- Te has llenado los ojos de silencio. Traes el descenso en cada instante que permaneces, hoy tu noche es olvido – enciende un cigarrillo lentamente – no mido las palabras Lobo, si alguien tiene menos medida que tú, para lo bueno y para lo malo, esa, soy yo. ¿Vienes de clase?
- Sí, como siempre nos tomamos unas cervezas después, aunque hoy todos tenían que irse rápido. Al final nos quedamos Gonzalo y yo alargando un poco la noche, con dos cañas y los miedos sobre la barra del bar, con continuas preguntas y el sabor amargo del descenso, del tiempo que aprieta las razones pero no da permiso para preguntar si es posible aunque sea un comodín usado por terceros. Yo dije “a ver como acabamos”, pero él, agudo como siempre, arrojó entremedias de los vasos un “a ver como empezamos…” – me sonrío ante lo acertado de sus palabras - El plan era coger el tren de vuelta a casa, pero cuando le dejé pillando un taxi, comencé a caminar de puntillas sobre el bordillo de este lado de la calle que solo yo habito, y me encaminé hacia aquí bajo la lluvia.

Toño trae dos tercios tan resbaladizos por el hielo como la llave de mi desván, esa llave que perdí en algún punto entre tú y yo, por eso la mudanza de mis palabras tiene ahora parada en un sótano que sirve de refugio contra vendavales en esta casa de naipes, castillo no, no creo en príncipes ni princesas, que nos dejamos a medio empezar… Brindo con Glory, el cristal es como la piel, solo puede mezclarse cuando se rompe, y es entonces cuando llegan los tajos.

- Tengo que subir al escenario. Dime una canción de las nuestras, y te la canto. Hoy te la regalo.
- Estos son días extraños, Glory, la salvaje sirena no recuerda las canciones, o ni siquiera ya las canciones permanecen en su memoria, ya no me importa si yo estoy lleno de errores y de días extraños…sí, estos son días extraños, y como tú lo haces jodidamente mejor que ella, cántame Hardly Wait

Mientras camina hacia el escenario y los músicos terminan de afinar, las luces la van transformando en el Ángel Azul, en una jugadora con ventaja, experta en practicar la ceremonia de los adioses con fluidez de crupier. Y mientras la observo cantar y bailar hago un crudo repaso a cada sonido, a cada grabación y fotografía de todas esas emociones usadas que prodigamos apoyando la espalda contra un muro fabricado para mantener en pie un espejo roto, ese descenso maquillado que apenas intuimos a nuestro propio sótano envuelto en esa red de complacencia que nos rodea, fijando la vista en ese punto difuso en el que estamos atrapados mientras el tiempo pasa como agua tibia por la garganta… el tiempo pasa, y todo seguirá, sin detenerse, sin mirar atrás, pero no os preocupéis, la calle siempre encuentra sus propias aplicaciones para las cosas...

… como hizo con La Dama de los Caballos. Ya no estoy allí, pero sé que cada día seguirá escribiendo anuncios por palabras en retales de papel rotos, sin tinta, quemando cada mañana frente a la mesa del que fue mi trabajo, envuelta en su cascada gris ocultando su mirada, sin saber cuando perdió el hilo que ataba su vida a algo más que ese desesperado intento por encontrar lo que ni siquiera recuerda. Cuando ya no quede fibra sobre la que arañar dejará el periódico en la estantería, guardará sus tesoros vacíos en el bolso y se marchará con pasos entrecortados y una conversación a media voz por el mismo camino que le trajo desde un lugar vuelto del revés. Allí se refugiará cepillando el pelo de sus animales, cabalgando quizá junto a la sombra de lo que fue. Es su propio descenso...









P.D.: Hardly Wait de Juliette Lewis



Comentarios

 


Anonymous Anónimo said ... (1:54 PM, febrero 16, 2009) : 

Delicadas.. muy delicadas
La fotografía..y las palabras que la acompañan

Preciosa entrada para un día en el que tantas personas
tanto se regalan..

¿hay acaso algo más rico que los propios sueños?

Raquel

 

Anonymous John said ... (3:32 AM, octubre 17, 2009) : 

Buen dia, Pocas veces he escuchado, versos tan bellos. fuera de este mundo, asi debio haberse sentido quien las escribio, una caricia, solo asi podria describirla.

Ps.. Me parece que es mas rico, vivr lo sueños con alguien que amas.. compartir el paso del tiempo y los vientos de la vida juntos..

John M.

 
 
 
 
 

blog comments powered by Disqus