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lunes, enero 05, 2009
MADRID BY NIGHT II

... Sentiste frío en el interior de los huesos...
Pregunta: ... ¿todo bien?
Respuesta: ... supongo que el momento lo tenía que marcar la llegada de la lluvia. Caminaba de madrugada en su silencio, hay tantos tipos de silencio... la lluvia tiene el suyo, un silencio propio de las cosas que caen. Caminaba por mi costa, dejando atrás la vieja imprenta de Filo, un destartalado cuarto en los sótanos de un semiabandonado matadero. Por las noches, Filo hace encargos poniendo en marcha la vetusta máquina bajo unas veladas y desnudas bombillas de luz agonizante tras un cristal lleno de polvo aferrado con garras con el paso de los años. Durante esas horas cambia las manchas sombrías de su mono, el hedor a hierro y muerte, por salpicaduras negras y olor a papel húmedo, tinta, y palabras libres. Cuando llega el amanecer, después de unas pocas horas de sueño (Filo duerme aun menos que yo), sube y vuelve al trabajo de matarife, que cada vez es menos, ya nadie necesita un artesano como él en su oficio. Cuando baja al sótano, rodeado de pilas y pilas de viejas publicaciones amontonadas en los rincones que nunca salieron a la luz, algunas noches enciende la máquina solo por escuchar sus recuerdos, sin papel recorriendo sus entrañas, refugiado en el solipsismo, tampoco nadie necesita ya un creador de palabras libres. Me despedí de él con el paquete que me había preparado bajo el brazo, protegiéndolo de la lluvia, envuelto en un papel marrón atado con una áspera cuerda de fibra de agave. Seguí el rastro marcado en las aceras, cigarrillos grabados con dientes y carmín, el rojo de los semáforos tiznando el agua estancada en los bordillos, los pedazos de madera partida flotando en el asfalto... seguí el mensaje en un continuo esfuerzo por no perder el rastro, sin detenerme cuando al pasar junto al callejón de la Ronda de Toledo un barco de papel encallaba en un rincón junto al muro de ladrillo, en la oscuridad, entre el miasma y el barro. Sin detenerme, con el miedo aferrado en el puño, corriendo hacia la ruina como el casco de ese viejo barco atrapado en el imán, irónicamente libre, volando por primera y última vez camino del desguace. Llegué tarde, es el problema de orientarme en la noche con una brújula solar...
Al entrar la vi bajo un foco de tenue luz azulada tatuada con vibrantes arpegios de humo, en medio del escenario oscuro, voraz, sola con su guitarra, una silla y la botella para rellenar los huecos de una nueva noche entre ruinas. Cantaba...
All the seasons go the same
Outside the arcade, no change
Rows and rows of cars a-fleeing
Down the freeway come a-skidding
Me senté junto a Magpie que escuchaba a Glory con la devoción intacta hacia quien tiene su propia canción, de quien toma el aspecto de la canción que le rodea.
- Escribirás sobre hoy, imagino.
- Supongo que sí. Si sale, supongo que sí. Glory me pidió la fotografía de un 59 y una despedida. Ya las tengo.
- No sé que te habrá hecho retrasarte, pero está cabreada, y mucho, te esperaba antes de empezar.
Seguimos escuchando en silencio...
I know, i know
I know what you said
Look at me, look at me
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I am a superstar
I'm not ordinary
Friend
… hasta que terminó y vino hacia nosotros.
- Esta noche no debías llegar tarde. A veces me cabreas Lobo, no das señales de vida desde que viniste a buscarme a la estación, y te retrasas. Quería verte aquí.
- Llegué justo a tiempo Glory, empezabas con Superstar. Esta noche no necesitaba más… esta noche no Glory, no quiero cabreos. He estado con Filo, por eso he llegado tarde.
Magpie se aleja de la mesa con parte de la furia de Glory encerrada en sus manos tras una caricia en la mejilla. Glory le observa alejarse pensativa, moviéndose entre la gente, una sombra de pasado inenarrable.
- ¿Por qué apenas escribes sobre M? Casi todo lo que leo es sobre mí.
- Magpie dice que leer sobre él no le interesa, prefiere leerte a ti, le resulta divertido. Supongo que es lo mismo que pasa contigo, él siempre me pregunta por qué nunca me dejas que ponga una fotografía tuya... en fin. ¿Has recibido noticias de tu hermana?
- Mi amoha (hermana pequeña) me escribió hace un par de semanas. Con un poco de suerte volveré a finales de año.
Glory regresó a su tierra el pasado verano para participar en un rito. Allí ponen el cordón umbilical en conchas que abandonan en la corriente de un río, así piden que el recién nacido tenga una larga y feliz vida. También regresó para "recuperar" su nombre, Noa-Noa, que allí significa "esencia”, “fragancia".
- ¿Que es ese paquete que has traído?
Señala el bulto de papel marrón lleno de salpicaduras de lluvia.
- Es algo que encargué a Filo. Vengo de recogerlo esta misma noche.
- ¿Qué es?
- Es un calendario. Un calendario en el que no existe el día 2. Vives menos tiempo, pero quizá compensa... Por cierto, ya tengo lo que me pediste. Pero no es una fotografía sola, son dos imágenes. ¿Podré usarlas?
- Sí, – su voz está apagada, casi me cuesta oírla entre el ruido del local – y si escribes sobre hoy, no olvides mencionar el miedo.
- ¿Miedo?
- Sí, Lobo, miedo... ¿cuál fue el miedo?
- Fue una mañana. Una mañana en que mi "Te Quiero", sonó a despedida. La mañana que descubrí que hay quien no tiene una canción propia. Y fue una noche, la noche en que la verdad (el miedo) se guarda en sobres color burdeos, dentro de una cajita, junto con los nortes que no existen porque no son necesarios para llegar a cualquier lugar fuera del mundo, y las máquinas del tiempo cuyo manual de instrucciones advierte que trastocar ese equilibrio tan frágil no sirve. Es cierto, no hay que avanzar ni retroceder en el calendario, solo hay que llegar en el momento justo para que sea perfecto. No sé como llegó, solo sé como la encontré, dividida en mitades bajo un abrigo cerrado hasta el cuello para no caerse en pedazos, con los ojos velados y la cabeza vuelta a la arena de su playa. Ahora busco frases incompletas en los baños de los bares, mareas entre cuatro paredes y novelas no escritas con la tinta de mi brazo mientras memoriza mis rincones. Busco como explicar a Hajna que no he podido cumplir mi promesa de mantener el Végzet, la Vica, el Szeret, a Hold y a Farkas. Busco sin abrir esa caja donde llegó la brújula solar, la máquina del tiempo y la palabra que había perdido...
... una noche ... la noche en que mi silencio trastornó su sueño...
Me despedí de mis dos amigos y volví a las calles. Salté desde el acantilado. Seguí el rastro de frases incompletas en la lluvia, para vivir a partir de ahora en un calendario sin día 2, un calendario en el que tampoco existen los martes... Seguí nadando, en este mi mundo...
los restos flotantes...
de unos cuantos naufragios.
P.D.: Superstar de Nina Nastasia. Su Myspace

Bebo (sin alcohol que estoy pachucha) ..y guardo silencio.. silencio martes
La fotografía me recordó a una bolsa de las que estoy abriendo para hacer limpieza estos días.. la bolsa "soledades compartidas", hermosa paradoja.. hermosa fotografía
Raquel
A veces damos la impresión de sufrir Síndrome de Diógenes acumulando tantas bolsas inservibles.
¿Haciendo limpieza? Buena señal entonces :)