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martes, agosto 26, 2008

 

SEPTEMBER SWELL

 

... no crees en nada
... ¿quién eres tú realmente?
... no creo que nada te satisfaga durante demasiado tiempo


Recito las palabras en un orden saboreado en el aire, recorriendo los pensamientos con el caótico vuelo de una polilla. Mientras, Glory desliza un puñado de fina arena de una mano a otra, dejando diminutos rastros en las palmas cada vez, minúsculos continentes de mar mezclado con pedacitos de conchas y sudor, pulverizados en su piel bronceada para ser borrados en cada nueva cartografía, rediseñando las fronteras con el capricho del azar como única escuadra, errática y seductora herramienta de sus inquietudes.

Continúo hilvanando mis enredados pensamientos dibujando un complicado bucle en el silencio del mar.

... llegaste desnuda, más allá de una estrategia de ajedrez con imanes de nevera.


- Una vez fuiste criatura del agua, y él te recuerda – la voz de Glory deshace el nudo, capta mi atención –. No te has alejado nunca.
- ¿Como?
- Dani... el agua sabe quien eres, igual que la tierra sabe quien soy yo – parece mirar a otro lugar –. Tenías razón, debía volver, me alegro de haberte hecho caso. Es como me dijiste, me pregunté una mañana al despertar si lo que estaba haciendo era lo que quería hacer el resto de mi vida, y la respuesta, la sincera, fue un no...

Repaso el viaje de Glory, casi 21.000 kilómetros para volver a reconocer la necesidad de Ser. Escuchar a los suyos, la voz de Okatia en boca de los narradores bajo un cielo infinito, recordar el valor de una simple brazada de leña que marque la diferencia en el frío de las noches en Manawatu, en un agosto oceánico lleno de sonidos de waiata. Sin peso superfluo en los bolsillos, en el pensamiento. Regalando su voz a la tierra que había olvidado.

- Me alegré mucho al recibir tu llamada. En agosto todo es posible, Glory.
- ¿Y en septiembre? – la fina arena comienza un nuevo descenso entre sus dedos – tú siempre preferiste septiembre.
- Septiembre... septiembre es despertar a las cinco de la mañana con el sonido de una lejana tormenta y el olor a ozono y tierra mojada batiendo las cortinas de la habitación que acarician las manos extendidas hacia lo que no se puede tocar. El viento y un mensaje en espera envolviéndose en las sabanas entre los relámpagos y la ligera lluvia – la marea llega hasta mis pies, miro los dibujos que restan en la arena –. Septiembre es el reposo, el silencio, el sueño...

La marea se retira, dejando la cicatriz.

... llegó desnuda... y dejó el sueño fracturado, pero a fin de cuentas, es el único que conozco.






P.D.: September Swell de Manual. Su Myspace.



Comentarios

 


Anonymous Raul said ... (2:20 PM, septiembre 01, 2008) : 

Bonita toma, la linea y el minimalismo que tiene me gustan.

Saludos!

 

Blogger Danann said ... (3:05 AM, septiembre 11, 2008) : 

Gracias Raúl. Llegué en el momento justo para captar las cicatrices del mar...


Un saludo.

 
 
 
 

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