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viernes, abril 25, 2008
PUENTES, CUCHILLOS Y SUERTES A MEDIAS

"Alta, siempre más alta,
de la tierra te lanzas
como nube de fuego;
por el azul revuelas
y cantando, te ciernes y, cerniéndote, cantas."
Percy Bysshe Shelley (1792 – 1822)
Una ciudad sin puentes es una ciudad sin encuentros ni despedidas, incompleta. Madrid es ciudad de pocos puentes, lo cual es un doble filo mellado a golpes. Por un lado así es fácil encontrarte, por otro pierdo las posibilidades de elegirte. A veces nos vemos, solo tengo que buscarte en cualquiera de ellos, encuentro tu silueta en la oscuridad, la barandilla a tu espalda y el viento sujetándote con celo. Me acerco y pongo mi mano en el borde mientras rozo tus dedos sin escamas y tú preguntas donde he dejado mis cuchillos. Respondo que ya no vuelan, la última vez comprobé demasiado tarde que he perdido el pulso, así que los vendí con el marrón rojizo aun secándose, por un reloj que atrasa y un sobre cerrado, en blanco, sin destinatario ni remitente. Luego paseamos, da igual que sean cincuenta y seis minutos o toda la noche, yo por volver a respirarte, tú porqué buscas cada cierto tiempo la curvatura de las orillas para no sentirte entre los restos de los naufragios. Tus pies bailan en la arena mientras tu memoria aplaza los pagos en letras que llegarán con recargo y yo alargo el tiempo con mi reloj de trampa, intentando que no llegue el momento de soltar tu mano y ver como saltas… pero yo salto detrás mientras el sol aun no crea destellos en el agua, cuando aun hay noche sobre la piel. Tus pulmones no expulsan burbujas bajo las olas, si no corcheas, fusas y semifusas que se mezclan con mi común dióxido de carbono en rebeldía. Por algo siempre guardas tus inicios en forma de música fotografiada en la oscuridad y recorres tu camino de pentagrama dejando un rastro de sonidos para cuando no puedas continuar regresar la mirada y no cometer los mismos errores una y otra vez. Me llevaste por ese itinerario de tus melodías, esquivando tus cicatrices, tus labios envejecidos por palabras incomprensibles, hasta una mañana en que te paraste, como siempre forzando el espacio entre dos para que quepa tu soledad, y yo también pasé a ser fotografía y música, y tú volviste a ponerte esa cinta, aun sigo sin saber cual es la más larga, la de tu ansia o la de tu tristeza, y te marchaste, desnuda en la luz, en busca de algo que sigue dentro de ti, guardado en esa memoria llena de olvido, de transparencias y escrituras cesando dentro de tus ojos. Llevándote tu mitad de la suerte.
Y aquí estoy, con mi suerte a medias, sentado en la orilla, tiritando bajo la lluvia, con mi reloj de trampa mojado y el sobre en blanco, vacío, desecho entre mis manos.
P.D.: See the Sea y Straight to You de Emm Gryner.
Comentarios
- Mj said ... (1:26 AM, abril 30, 2008) :
- Danann said ... (10:57 PM, abril 30, 2008) :
- Alma said ... (2:00 PM, mayo 04, 2008) :
- Danann said ... (12:51 AM, mayo 06, 2008) :
Pura poesía que se escapa entre la prosa, simplemente ... hermoso, muy hermoso. La imagen, genuina.
Tus letras se han convertido en un vicio que me empapa de poesía cada vez que te leo. Gracias por compartir.
Te sigo siempre, desde el Sur.
Un saludo.
...y yo me debo a quienes, como tú, venís siempre desde la bruma del mar a dar vida a mis letras, llenando este lejano lugar.
Gracias a ti...
Estás más cerca de ser un puente, que de ser una fotografía. Espero que el viaje a bilbao te haya tendido puentes. Aquí me ha dado tiempo a echaros de menos.
Un abrazo.
Ya solo soy un recuerdo entre olas. Me encontré con un mar frío y gris. Un mar de ausencias y despedidas.
Todos nos acordamos de ti.
Un beso.
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