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jueves, abril 03, 2008

 

EL HOMBRE QUE VINO DEL MAR

 

Me quedé un poco rezagado de ti, quería verte como un desconocido. Te miraba andar pausada, parecías una incógnita en busca de un encuentro, una ausencia sombría, una ausencia que predomina sobre el resto, con vida propia… Quise verte en ese instante, adivinarte mientras estabas en esa proximidad tan distante, confesándote al suelo, andando abrazada a ti por el frío, de espaldas a mí, parecías una chica de comic mientras caminabas en la distancia. Seguía tu estela en el aire, dibujaba tu nombre en las hojas caídas con la punta de mis pies y giraba con las manos las siete estrellas que bailaban en mis ojos reflejando la noche y las farolas anaranjadas. Siete estrellas que cayeron de mis pupilas a mis manos y que te ofrecí a ciegas en el portal. Tú elevabas las manos confiada, yo las arrojaba desde lo alto siguiendo un hilo invisible que nacía en mi pecho y acababa en tus dedos como sueños, que me guiaban con el tintineo de las llaves de tu casa mientras movías las manos en el aire, buscando, me guiaban porque yo había cerrado los ojos en tu pelo, en tu nuca. Solo existía tu olor.

Seis estrellas en tus manos, la séptima en el suelo…


Vuelvo al mar…

…intentar abrazar las olas pasa factura, ahora ya la tinta se agota, casi me siento como un viejo grabando, tallando en el papel las palabras. Me suenan con la aspereza del esfuerzo por crear estos pequeños surcos que se van uniendo para formar letras de sentidos variables, inconexas entre tanto espacio en blanco, es desértico este interludio entre negro y blanco, casi obscena la distancia, podría extender todas las causas por las que te siento entre cada uno de estos pedazos de vacío y aun así me faltarían huecos donde dejar constancia de mis razones. Tengo las manos y lo que me queda por aquí dentro marcadas por caminos de arena. Te presté mi llave, la entrada a mi alma, quería sentir mi alma tanto como ver tus ojos reflejados en los míos, sentir tu alma entre el temblor de mi voz y mirarte a los ojos para ver qué escondes al mundo, ese humo y cenizas de árbol en llamas, mientras intentas salvar tus hojas en forma de papelitos que llenas con tus frases al viento, que cuelgas en cualquier parte de tu casa, o dejas al azar del destino sobre la mesa, una repisa, piel extraña. Esas pequeñas hojitas con pedazos de ti, como si en un determinado momento supieras que juntándolas todas en tus manos podrás volver a reconstruirte con ellas.

Vuelve al mar…

…de cielos grises y ganas cansadas en los ojos, entre pasto verde, viento, gaviotas, envolverse en un abrigo camino de casa, tomar algo caliente, descansar, mirar por la ventana la tormenta… las manos, los surcos, que a veces no podemos seguir de tan borrosos… tus manos, mis manos...


…seis en tus manos, la séptima en el suelo… Sólo nos faltó la lluvia, esa llegó después.






P.D.: Swept from the Sea, Love in the Pool y You Came from the Sea de John Barry


Comentarios

 


Blogger Ponte a dibujar, vago! said ... (12:46 PM, abril 10, 2008) : 

O sea que haciendo fotitos SIN CITY sin nosotros, tio langarrias? La madr... ;PPPP
Y que sepas que tienes un gusto pésimo en cuanto a compositores de cine, Barry es somnífero total!! Tendré que darte unas lecciones yo...

 

Blogger Danann said ... (2:03 PM, abril 10, 2008) : 

Jajaja, mamonazo, la foto es de Marzo del año pasado. Este viernes teníamos estudio para hacerlas, iba a decíroslo para quedar, pero al final no pudo ser, lo anularon por tener nueva exposición ese mismo día. Así que tendremos que hacerlo las próximas semanas.

Ehh que pacha, sí, me gustan algunas cosillas del Barry, a que te meto. :P

Un abrazo.

 
 
 
 
 

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