« Picassound | Home| En Silencio »
viernes, diciembre 22, 2006
DROAN MONDRA

Llegué incluso a abandonar por un tiempo, deteniéndome en la ventana del cuarto para contemplar las luces y las calles profundas, iluminadas. Perder contacto de aquella forma con la ciudad era un modo de morir.
- Philip k. Dick "Podemos Construirlo"
¡Te has hecho como el mar,
de misterio!
Fueron sus palabras la primera vez que le vi. Droan Mondra me concedió un privilegio cuando nos encontramos y me ofreció un pedazo de papel con un poema que empezaba con esa declaración a una mujer bajo el titulo de AMOR. Lo estoy ojeando ahora mismo, lo conservo entre muchos otros pedazos del pasado. Anoté la fecha en la parte trasera, fue el 1 de Mayo de 1999, un año y un día antes (casi suena a condena de reo) de otra fecha que solo nos corresponde a ti y a mí recordar.
Durante unos meses, el azar me hizo encontrarme con él en esos desaparecidos y renqueantes viejos vagones rojos de la línea 5. Casi marchando al unísono con sus pasos cansados, su rostro arrugado y sus viejas y delgadas manos llenas de poemas que ofrecer en trueque con los viajeros por su compasión traducida en monedas. Poemas remendados con bolígrafo negro para resaltar algunas letras casi desaparecidas por la desgastada fotocopiadora. Droan no había abandonado (hablo en pasado porque ya no se donde estará, ni siquiera si seguirá vivo), pero estaba cansado. El mismo aceptaba su derecho a estarlo, pero consideraba que no seria digno del tiempo concedido si abandonaba por mucho tiempo. Así lo demostraba con cada una de sus palabras. Decía algo muy semejante a lo que una amiga me dijo no hace mucho "escribir es lo único que tengo, lo único que me hace seguir adelante, lo único que se que no me va a fallar". Droan, a pesar de todo era afortunado, como mi amiga, pocos tienen la seguridad de poseer algo así. No era un poeta de renombre, ni siquiera sé si bueno según lo establecido, aunque en este orden de cosas considero que en cualquier arte, si haces sentir eres bueno, al carajo con las normas y convenciones de estilo, ¡muerte a los críticos! Era un poeta de mi ciudad que recorría su corazón subterráneo y me confió el secreto de cómo buscar en sus tejados y cornisas la forma de no perder contacto con ella, de seguir creyendo en ti.
No dejé constancia de cuando fue la última vez que le vi. Pero, no podía ser de otra manera, fue con un poema que dejó en mis manos, llamado Otoño. Terminaba así:
"Y se pregunta: ¿qué es la vida?,
y sin darse una respuesta exacta,
se responde: la vida, es solo eso… VIDA.
Y, ¿por qué en ocasiones
nos desplace así?."
Droan se despidió diciéndome:
- Nunca tengas un desencuentro...
Tenía razón.
P.D.: I Believe in You de Talk Talk. Una joya del año 1988.

FELICES FIESTAS
Gracias Brossanova, igualmente.
Cada vez que me desencuentro tu gris es un buen lugar donde volver.
Un abrazo con muérdago
Gracias HoscuraH. Mis grises no podrían sentirse más halagados. Habrá que hacer propósito de enmienda e intentar reducir el número de desencuentros propios y ajenos para el próximo año. Asignatura pendiente.
Que el muérdago cumpla su cometido.