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martes, noviembre 21, 2006
A LA SOMBRA DE UNA CAMISA DE UNA LIBRA

La camisa de una libra
- Maestro, se dice que todo viene del Uno, pero ¿de donde viene el Uno?
El maestro sonrió y respondió:
- Cuando yo estaba en Osaka, me hice una camisa que pesaba una libra.
- Gracias, maestro, he comprendido.
La pregunta del discípulo es una pregunta metafísica que no tiene respuesta. Existen cosas a las que no podemos dar respuesta. Algunos datos mentales son ambiguos. Los puntos cardinales, por ejemplo, no tienen una realidad tangible. Varían en función del lugar a partir del cual se les considera. En el centro del Polo Norte, me es imposible ir al norte.
El maestro responde: "Una camisa de una libra es demasiado pesada. Sería una tortura llevarla. Deja de hacerte preguntas imposibles de llevar. Deja de trabajar inútilmente con tu intelecto. Tu pregunta no tiene respuesta. Su fundamento es ambiguo. Ocúpate de cosas reales.
¿Qué es el Uno?... Eres tú, soy yo. Es mi concentración para confeccionar una camisa. ¡Regresa a lo real! ¡Actúa! ¡Haz las cosas con una concentración total!".
- Alejandro Jodorowsky (El Dedo y la Luna)
Así pues, me parapeto a la sombra de esta enseñanza y me voy a dedicar a no preguntarme nada que no deba, a ver si aprendo. Así todo mejor ¿no?... ummmm, ¿he de considerar esta última pregunta como tangible o intangible? Joder ya empezamos.
P.D.: Solitude de Dianne Reeves.

[ Roy muere. La paloma sale volando hacia el cielo. Aparece Gaff ]
Deckard (voice-over): No sé por qué me salvó la vida. Quizás en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca. No sólo su vida: la vida de todos. Mi vida. Todo lo que él quería eran las mismas respuestas que todos buscamos: de dónde vengo, adónde voy, cuánto tiempo me queda... Todo lo que yo podía hacer era sentarme allí y verle morir.
(Blade Runner.Escena en la azotea entre Deckard y Roy)
Ultimamente me callo más. Intento escuchar casi cualquier elemento que emita un sonido. Ahuyentar los interrogantes. Suponerme una Rachel sin fecha de
terminación.
Las preguntas, a diferencia de la curiosidad, siempre han acabado envejeciédome.
Un abrazo pálido
No es mala idea. Me encantaría entrenar para no preguntarme nada. Creo que no lo conseguiré. Suerte en el intento.
Besos amigos.
La fotografía, como siempre, impresionante.
Más besos.
Hay amigo, me temo que te haces más preguntas que yo, y más sesudas.
Que gran escena HoscuraH, Ridley Scott nos regaló una película increíble gracias a Philip K. Dick. Seguramente todos nos enfrascaríamos en la misma búsqueda de Rachel y el resto de replicantes, obtener esas respuestas, aun a costa de un "retiro" permanente de los listados de nuestra propia Tyrell.
Es cierto, las preguntas envejecen. Demasiado.
Gracias Ella. Voy a intentar enterarme de cursillos antipreguntones, nos vendrá bien.
Tio Matt, es lo malo de no usar un cojonudo gorro de lana de Donegal, que se te escapan las ideas :P