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martes, noviembre 07, 2006
LA RED

De camino al trabajo, pasando por una zona ajardinada, junto a una torre del s.XIV una urraca saludaba al nuevo día desde las ramas de un árbol. Una tela de araña flotaba en el aire húmedo que anunciaba lluvia. Urraca... magpie, araña. Todo se enlaza.
Glory terminó su actuación por esa noche. El viejo diablo M (Magpie) estaba ocupado mientras tanto en el móvil. Evidentemente, Ni Glory ni Magpie son sus nombres, pero es como se les conoce, a fin de cuentas yo tampoco me llamo Lobo, aunque me llamen así. En definitiva, el Ángel Azul recogió sus alas y bajó a tomar una cerveza. A pesar de todo no me pareció que, como Magpie me había comentado antes, Glory tuviera problemas en la voz. La noté, eso si, cuando salió del escenario, su reino, algo cansada. Y sus palabras apenas acabábamos de darnos un par de besos y un abrazo de bienvenida me lo confirmaron.
- ¿No tienes la impresión de estar en una cuerda floja? – Glory miraba fijamente su botella mientras rascaba la etiqueta con una uña esmaltada de negro. Su cigarrillo recién encendido liberaba oleadas grises en la penumbra azulada.
- Más que en una cuerda, en una fina, flexible y resistente tela de una jodida, gorda y peluda araña que espera divertida para darse el festín. – una pareja pasó a mi lado riéndose a carcajadas, lamiéndose furtivas confesiones al oído, acababan de conocerse. - Depende del día me siento haciendo equilibrios sobre un pie, girando en dirección contraria a la supuesta en un principio, sujeto con las dos manos a punto de caer sin mirar al suelo a modo de funambulista a tiempo parcial.
- Supongo que tienes razón mi querido lobito, es más parecido a una telaraña. Una cuerda floja solo tiene dos direcciones, bueno, realmente tres... – torció los labios húmedos por la cerveza en una media sonrisa sesgada que acentuaba sus rasgos provocadores de eterna lolita - Mientras que en una tela cada día tienes una elección y el camino puede cambiar continuamente, pero al final, en el centro... espera la araña. – la etiqueta de la botella ya no era más que un recuerdo entre sus dedos.
- ¿Sabes lo jodido Glory?, que muchas veces intentas evitar el centro y la puñetera arañita está esperándote en la periferia de su enfermiza creación.
No podemos evitar reirnos mientras chocamos las botellas. Durante la conversación continuamente me ha perturbado algo que, a pesar de la advertencia de Magpie, irremediablemente acabo por preguntarla.
- ¿No estás cansada de esto?. De las penumbras de las entretelas entre bastidores, de ese olor a días pasados y pérdidas irremediables, del rancio pasaje detrás del telón, las máscaras blancas con lágrimas negras de los necios aprovechados, los mismos escenarios repletos de caídos en batalla y cobardes atrincherados en sus mentiras. De... el vacío.
- No lo se Da... – cuando usa mi nombre real se que la cosa es seria - esta es mi vida, todo lo que tengo. Lo que sí me aterra es no saber cuando parar. ¿No te pasa que a veces te llegan continuas señales de “alto, detente, no sigas por ahí” y te encuentras ante la duda de ser perseverante y continuar hacia lo que deseas, lo que crees correcto, o de que quizá esos avisos estén intentando salvarte el pescuezo, pidiéndote a gritos que te detengas y vayas por otro camino?
- Continuamente.
- ¿Y que hacer?, yo no se diferenciar esas señales.
- ¿Pero tú me has visto Glory? que puedo decirte yo. En el último año he decidido vivir el momento, ya no hago planes para pasado mañana. No se si será un error, ya ni me lo planteo.
- ¿Me prometes una cosa lobito? – sus ojos verdes me taladran húmedos, tristes. -¿Me avisarás si ves venir a la araña?
La abrazo con cuidado y acaricio su melena negra mientras noto como rompe a llorar en silencio. Es la primera vez en tantos años que se muestra vulnerable de esa manera, y el hecho de que sea en público me preocupa aun más.
- Sabes que sí, Glory. Magpie y yo estamos en la tela junto a ti.
Levanta su rostro hacia mí y me pregunta con un hilo de voz.
- ¿Cuánto hace que no amaneces? Ya sabes a lo que me refiero.
- Mucho, Glory, demasiado.
- Quédate. Hoy, yo, quiero amanecer.
P.D.: The Gunfighter de Harold Budd.

Excelente página.
Buena la foto.