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miércoles, abril 05, 2006

 

MORTAJA DE ENCAJE



Medía sus victorias por las sombras de cadáveres que quedaban a los lados de sus tacones. Envuelta en el luto obsceno de quien se sabe serpiente que muda de piel, rodeada de una cohorte de lascivos embaucadores, regalándose los oídos con sus rojas lenguas. Un súcubo de perpetua sonrisa asimétrica. Cubierta por el satén del anonimato, perpetrando el homicidio anunciado con cada calada de su cigarrillo, se deshizo del encaje negro y con el carmín secándose aun en el filtro, de sus labios salió mi nombre. La áspera voz, como hojas secas pisadas en ajenos jardines, me recordó el efecto de la ginebra en la de Janice y recompuso en un espasmo helado los huesos de mi columna.

- ... estás aquí. – la cohorte se esfumó olisqueando el aliento enfebrecido de su dueña, mascullando como perros castigados sin lamer las sobras del plato. Esas palabras eran la antesala de la cacería, lo sabían muy bien.
- Sí, pero debí quedarme en casa. Hace una noche de perros – no puedo evitar lanzar una mirada al más rezagado de sus abyectos cortesanos que parece resistirse a alejarse por si salta algún pedazo de carne que llevarse a la boca. Mientras tanto ella me regala una bocanada de humo blanquecino disfrazado con gesto de actriz de película en escala de grises.
- Ha sido entonces una suerte que hayas decidido arriesgar tu lindo pelaje entre tanto chucho sarnoso – el tiro a bocajarro revienta la entrepierna del hambriento acompañante que, aullando de dolor, se aleja de la escena con la sangre y el orgullo manando a borbotones. - ¿Cuál es la razón? – su mirada de rimel corrido se clava en la mía, ya no la reconozco. Se acerca a pocos centímetros de mi boca.
- No lo creía y tenía que verlo con mis propios ojos.
- ¿Y…? – realiza su pregunta en suspenso ejercitando su falsa seguridad, haciendo gala de lo aprendido en tantos años de oscuros y rancios bastidores.
- Tenían razón. – me aparto. - No me gustan las compañías – apuro la amarga cerveza – ni la protagonista del espectáculo. - Paso junto a ella sin rozarla, camino de la salida.
- ¿Ni siquiera un adiós?, ¿después de tanto tiempo?.
No me detengo ni miro atras. La prole de cortesanos comienza a emerger de la oscuridad, ávidos por saber quien se llevará el premio esta noche.

Mientras en el local aun se escucha el final de “Selling Jesús” y me alejo calle abajo con la voz de Skin gritando LOVE, LOVE, LOVE, te encierras en el baño derramando las primeras lágrimas de la noche y me pregunto en que momento perdiste tu lustre dorado y acabaste envolviéndote en esa mortaja de encaje.

 

P.D.: Selling Jesús de Skunk Anansie


Comentarios

 

El Tio Matt said ... (5:22 PM, abril 05, 2006) : 

Tio, me está preocupando.
Últimamente estás muy literario, ¿no será que el comentario del tal Oswaldo te ha afectado?

Una pena que la foto no sea en color.

 

Danann said ... (5:26 PM, abril 05, 2006) : 

Literario o confesional, nunca se sabe...

Un saludo tío Matt.

 

El Tio Matt said ... (9:14 AM, abril 06, 2006) : 

Eso me lo aclaras dentro de 10 días con una buena cerveza de por medio...

 

sweep blue said ... (12:25 PM, abril 06, 2006) : 

Una foto muy chula, el texto .. algo oscuro ..ya el titulo daba un anticipo .
La música,lo mejor .

 

ella y su orgía said ... (4:58 PM, abril 06, 2006) : 

Relado helador de sangre negra, tan oscura como las palabras que lo conforman, como la imagen que lo acompaña.

Abrazo desnudo.

 

Danann said ... (1:07 AM, abril 07, 2006) : 

Hay días extraños y noches aun más extrañas. A veces es mejor no visitar viejos lugares.

Gracias a tod@s.

 
 

 

 
 
 

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