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jueves, marzo 02, 2006

 

VERSOS DE BRONCE



O prosa, es indiferente. Que cada uno elija lo que el momento le pida. Siempre se puede acertar. No hay reglas.

¿Alguna vez habéis tenido algo especial con un libro?, al margen de llevártelo a la cama... o debajo del brazo a una cena romántica, una canción, o un beso que lo acompañe... No, me refiero a otra cosa. A mí me pasó algo especial una tarde lluviosa. Hace dieciséis años, saliendo del metro de Plaza de España. Lo que no recuerdo es que hacia yo allí, a donde iba, eso es lo de menos. Embozado en mi cazadora, dispuesto a salir a la calle y empaparme con una reconfortante lluvia, sentí una llamada de auxilio. Iba con prisa, así que un ramalazo cruel cruzó mi frente, continué andando. Por suerte, a veces, algo nos hace desandar los pasos, y desde ese momento, tu vida se llena un poco más, y lo agradeces. Creo que ese tipo de detalles son los que nos hacen apreciar las cosas, especialmente las sencillas, que quizá son las que realmente importan. Y eso nos hace un poco más dichosos y a la vez conscientes, de que vivimos tan deprisa que pasamos de largo de tantas y tantas cosas… Suma eso a que apenas nos tocamos y obtienes el resultado de que nos perdemos día tras día. Entre tanta gente. Que extraño.

Algo hizo desandar mis pasos cuando llevaba unos cuantos escalones subidos. Y volví a bajar a la boca del metro, en busca de lo que me había pedido auxilio. Se trataba de un pequeño libro de pasta naranja, de la colección Compactos de la Editorial Anagrama, que empezaba a sentirse amenazado entre los nacientes charcos que la lluvia se empeñaba en crear en el suelo. Lo rescaté a tiempo, con unos ligeros daños, eso si, que aun pueden verse en algunas de sus hojas. Pequeñas manchas de barro y agua. No importa. Parecía recién comprado, quizá por alguien que tuvo demasiada prisa y lo dejó caer de su bolsillo antes de perderse. A mí me sirvió para llenar mi vida un poco más. En su interior, además de su creación más que conocida Desayuno en Tiffany´s, y algún otro relato corto, Capote, me regaló un hermoso cuento llamado Un recuerdo navideño. Si os apetece, en el enlace que he puesto podéis leerlo completo, merece la pena.

Cada vez que lo leo (siempre lo he hecho tumbado en la cama, con la luz tenue, de madrugada) me hace alegrarme de, al menos por una vez, haber sido capaz de desandar mis pasos...

VERSOS DE BRONCE, una fotografía que hice a una lectora inmovil con la que me encuentro todos los días camino del trabajo. He desenfocado el texto tallado en el libro, que cada cual escriba en él lo que quiera.

 

P.D.: Haja o que Houver de Madredeus. A la voz de Teresa Salgueiro alguien la denominó Madre Voz. Para mí, es una voz imposible, única.



Comentarios

 

El Tio Matt said ... (9:22 AM, marzo 03, 2006) : 

Me encantan la foto, y la estatua.

Lo de uqe un libro me haya atrapado alguna vez...

En fin creo que no en el sentido que tu dices.
Hay libros o tebeos que me releo una y otra vez.
Han habido libros que me leí del tirón.

Hay libros y tebeos que cada vez que los leo me dan ganas de vivir más, ganas que suelo perder al poco tiempo.

No sé si eso a lo que te referías.

Un abrazo.

 

Danann said ... (1:09 AM, marzo 04, 2006) : 

Cualquier cosa, con tal de que te deje una pequeña muesca en el recuerdo, solo con eso vale.

Nunca pierdas las ganas de vivir más. Aunque esa es una enfermedad que está irremediablemente unida al ser humano. Esta jodida vida es un regalo demasiado valioso y siempre la estamos desaprovechando. Que zoquetes somos.

Un abrazo.

 

Tatiana Lloret said ... (6:40 PM, marzo 16, 2006) : 

El cuento navideño no sé como será pero tu texto contando lo que viviste es precioso ...

 

Danann said ... (7:14 PM, marzo 16, 2006) : 

Bienvenida Tatiana. Gracias por tus palabras.

Si tienes interés en el cuento, que es precioso, lo puedes leer en el enlace que está en el mismo texto.

Un saludo.

 

Pinteña said ... (4:26 PM, febrero 27, 2007) : 

Esta fria lectora a la que tu has fotografiado solitaria tiene a menudo la grata companía de los pequeños del pueblo ,que se sienten atraidos por su tacto frio y su suave piel.A ver si coincides alguna vez al pasar junto a ella con estos pequeños .

 

Danann said ... (7:37 PM, febrero 27, 2007) : 

A veces lo veo, sí, y es cierto que les gusta juguetear con ella. Es divertido ver como se sorprenden.

Bienvenida, pinteña.

 
 

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