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domingo, marzo 19, 2006

 

INSEGURO



“Tengo que creer que cuando cierro los ojos el mundo sigue ahí, todos necesitamos recuerdos para saber quienes somos”, son las últimas palabras de Leonard (Guy Pearce) en el final de la magnífica Memento. Palabras que acompañan a la inquietante sensación que te queda al finalizar la película. Memento tiene muchos otros diálogos y frases que merecen la pena, “… aprendes a confiar en tu propia letra…”, “…los recuerdos desvirtúan, son una interpretación, no un registro…”, “…destruyó mi habilidad para vivir…”, “…aun recuerdo bastante, siento el mundo y a ella, el presente es trivial…”, y en mi opinión quizá la mejor escena de toda la película, la desesperación de Leonard, cuando tumbado en la cama con Natalie (Carrie-Anne Moss) en un hilo de voz se dice a si mismo “Como voy a cicatrizar si no siento el paso del tiempo, no me acuerdo de olvidarte”.

Que esta película trabaje tanto el recuerdo, la memoria, y lo enlace con la fotografía (manera de Leonard de recordar junto a sus tatuajes todo lo que le sucede, y su razón de ser) muestra que estamos en una cuerda floja permanente en la que hemos tenido que fabricarnos redes salvavidas que amortigüen en la medida de lo posible la caída. Sujetos por la débil unión de nuestra memoria al mundo presente, que siempre olvidamos no es nada sin el pasado, un oxidado cierre que puede soltarse en cualquier momento. La necesidad de guardarnos recuerdos que nos digan como y quienes somos, y para que estamos aquí. En todas partes, en los bolsillos, las carteras, los cajones sin abrir llenos de telarañas y miedos, en los botones de la ropa que ya no estallan de deseo dentro de habitaciones en penumbras, los espejos que no miramos para evitar ver que no hay nadie detrás, en baúles del odio tan grandes como almacenes de objetos perdidos, en la piel, tatuados como Leonard.

Y lo más inquietante, que podamos llegar a manipular esos recuerdos, consciente o inconscientemente, para “salvarnos” la cordura, la existencia. Incluso el protagonista que cree tener en las fotografías y los tatuajes la manera perfecta de no ser manipulado y engañado, acaba demostrando que no es así. Uno mismo es quien lo hace para protegerse, no solo el exterior y quienes te rodean. A veces las redes que nos pretenden salvar son más peligrosas que la caída, y el tiempo… se detiene. Y las cicatrices se hacen eternas.

INSEGURO, otra, como no, fotografía realizada en mi "lugar secreto".

 

P.D.: An Ending (Ascent) de Brian Eno


Comentarios

 

 
yildelen said ... (8:45 AM, marzo 19, 2006) : 

Interesante reflexión acerca de los recuerdos. En mi caso creo que aún no he aprendido a cargar con muchos de ellos, no quiero deshacerme de ellos porque son parte de lo que soy, pero lo cierto es que soy consciente de que ralentizan mi camino y hacen que me detenga ante fantasmas más tiempo de la cuenta.
Muy bonita fotografía.

 

Danann said ... (4:42 AM, marzo 20, 2006) : 

Gracias Yildelen.

Es difícil ¿verdad?, encontrar el equilibrio, saber cuales sobran y cuales deben quedarse.

 

ella y su orgía said ... (8:28 PM, marzo 20, 2006) : 

La pérdida de la memoria es algo que me preocupa y obsesiona. Veo que con el paso del tiempo la voy perdiendo, pero por desgracia no para los recuerdos malos. En cambio, si quiero evocar momentos felices de una manera nítida, necesito escribirlos rápidamente o fotografiarlos.
La escritura y la fotografía me resultan imprescindibles para construirme una memoria más fidedigna que la que la naturaleza me ha regalado.

Abrazo desnudo.

 

Danann said ... (11:32 AM, marzo 22, 2006) : 

Ella, tendré entonces que prestarte esa máquina grabadora que deseé para que puedas grabarte todos los buenos momentos.

 
 
 

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